Aproximación a la Semana Santa de Lorca
2ª parte
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Semana Santa de Murcia

Escrito por Ventimiglia


 
JUEVES SANTO (1)


    Han transcurrido tres días sin aparente actividad cofrade. Las calles están ansiosas de volver a ser escenario del duelo blanquiazul que polariza la pasión lorquina; por ello, la tarde del Jueves Santo los entornos de las Sedes de los pasos son un hervidero de lorquinos armados tan solo con un pañuelo del color de su paso que se dejan (literalmente) las cuerdas vocales en alabanzas gritadas en honor a sus titulares, sus símbolos, o cualquier motivo que realce el amor a su Paso.

    La carrera del Jueves Santo transcurrirá por la Avenida de Juan Carlos I, aunque en sentido inverso al que tendrá el desfile del Viernes Santo. A ambos lados, las tribunas están ocupadas por los mismos espectadores del día siguiente en gran parte, dado que, a diferencia de Viernes de Dolores y Domingo de Ramos, donde el acceso a las mismas es gratuito, la entrada de Jueves y Viernes Santo es única, en una costumbre que deberá ser corregida -estoy seguro que así será- a corto plazo por Pasos y Ayuntamiento.

    La procesión la preside el Paso Morado, y su devenir será poco más o menos que un ensayo general del gran cortejo de Viernes Santo.

    Azules y Blancos sacarán a la calle gran cantidad de elementos a caballo, grupos completos de Egipto, el pueblo judío o símbolos del Triunfo del Cristianismo, así como alguna de las grandes carrozas que ocupan completamente el ancho de la Avenida. Comentarlas en este contexto, o incluso fotografiarlas, me parece algo prematuro, máxime cuando todos volverán a salir (y aquí ya no hay dudas) el Viernes Santo, momento en que contaré pormenorizadamente la composición de los cortejos azul y blanco y la descripción de los momentos representados.
 


    Hoy es el momento del Paso Morado, la Cofradía del Cristo del Perdón, cuyo primer paso será el de la Santa Cena.
 

    Este grupo, realizado por Nicolás Salzillo en 1700 estaba destinado a la Cofradía de Jesús, en Murcia, en cuya procesión figuró hasta 1763, cuando fue sustituido por el de su hijo Francisco. Fue adquirido por el Paso Morado (entonces Cofradía del Socorro) y desde entonces forma parte de la Semana Santa lorquina.

    Preside la procesión una talla de Roque López, el Titular de los morados, Santísimo Cristo del Perdón (1787), un magnífico Nazareno:
 

    Otras imágenes salen en el cortejo de Jueves Santo. Ante la duda de cuáles son unas y otras, las comentaré en conjunto más adelante en un apartado sobre la imaginería en Lorca. Sé que el Jueves los morados sacan una Piedad de García Mengual (no tengo fotos) y un Calvario, del que tengo una foto y no muchos más datos (seguro que Don Bussy, por ejemplo, nos puede ilustrar):
 

    Sí tengo la certeza de que los azules sacan en esta procesión la Coronación de Espinas, del sevillano José Antonio Navarro Arteaga (2001):
 




 
JUEVES SANTO (2)

 
Procesión del Silencio


    Apenas finalizada la procesión que preside el Paso Morado por la Avenida, centenares de lorquinos se encaminan al Barrio (en Lorca, el Barrio de San Cristobal es, simplemente, el Barrio) a presenciar la procesión del Silencio, la procesión de la Archicofradía de la Sangre, la del Paso Encarnado.

    Sale de su Iglesia entre el Silencio de los lorquinos, con calles a oscuras a las 0 horas del Viernes Santo, aunque en Lorca se considera que aún es Jueves Santo.
 


    La Archicofradía, que es en número de miembros la tercera de las Cofradías lorquinas (aunque creciendo de manera destacadísima -yo le auguro estar en unos años casi al nivel de blancos y azules-) pone en la calle una procesión en el concepto que todos nosotros conocemos. Aquí no hay caballos, ni se recorre una calle tan sólo, sino que tras las representaciones de rigor del resto de Pasos, los encarnados nos mostrarán cuatro tronos.

    El primero será el del emblema de la Cofradía. Tras él, el Señor de la Penitencia, Jesús atado a la Columna, una obra de José Hernández Navarro en 1999, llevado a hombros.
 

    Le sigue la Virgen de la Soledad, en un trono a ruedas. Una obra firmada por José Sánchez Lozano en 1963, que prefiero que veáis por vosotros mismos...
 


    Por último en un momento de gran emoción, sale de su iglesia el Titular, el Cristo de la Sangre. Hasta que se eliminó el Regimiento Mallorca 13, con sede en la ciudad lorquina, eran soldados de dicha unidad quienes portaban a hombros al Señor del Barrio. Estuvo atenta la Cofradía y consiguió formar un buen grupo de portapasos para que suplieran su ausencia y no restaran un ápice de marcialidad (van uniformados a la usanza militar) ni de espectacularidad a una salida en que el trono es llevado casi a ras de suelo para salvar la puerta, izándolo de manera fulminante en cuanto el último centímetro del mismo cruza el umbral.

    La obra del Cristo de la Sangre es de José Jerique Chus (un escultor valenciano) en 1948.
 

 

VIERNES SANTO - 1


    Llega al fin el Viernes Santo a Lorca. El día más esperado por blancos, azules, por los cofrades de cualquier color, por lorquinos y visitantes.

    Como día festivo que es, los lorquinos pueden tomar las calles desde primera hora de la mañana, visitando sus respectivas iglesias donde están expuestas las joyas de su patrimonio, también las sedes de sus pasos, disfrutando de un día cargado de sensaciones.

    No conviene olvidar la procesión matinal, la del Paso Morado, un peculiar Vía Crucis con tres pasos sobre andas (San Juan, el Cristo del Perdón –un Nazareno- y la Dolorosa) subiendo al Calvario entre el curioso rezo de las estaciones por los llamados “rezaores”.

    A primera hora de la tarde, blancos y azules buscan sus banderas, las casas que tienen el honor de tenerlas expuestas en sus balcones. Allí se congregan para esperar a sus escuadras romanas que al son de los respectivos himnos (el Tres en los Blancos, las Caretas en los Azules) recogerán éstas para incorporarlas al cortejo entre gritos de júbilo de cientos de lorquinos de uno y otro color.

    El Cortejo de Viernes Santo propiamente dicho saldrá anocheciendo, por la Avenida de Juan Carlos I tal y como se explicó en su momento. Lo preside el Paso Blanco, siendo por tanto mayordomos de esta Cofradía los que abran el desfile portando la bandera de la presidencia.

    Tras ellos, morados y encarnados llevarán sus escuadras romanas, destacando la juventud rabiosa (es un eufemismo llamar jóvenes a estos niños) de la del Paso Morado, que en lugar de casco, llevan una cinta morada en torno a la frente y que forman una curiosa forma de cruz durante momentos del desfile.

    Tras ellos, el Paso Azul.


    El Cortejo Azul de Viernes Santo tiene cuatro partes diferenciadas. Egipto, Roma, El Triunfo del Cristianismo y por último, el Cortejo Religioso.
 


 

    Tras un primer estandarte del Paso, los primeros caballos y mantos azules representan a los Exploradores que envió Moisés a la tierra de promisión. Los mantos muestran, entre otros, al propio Moisés, a Abraham, Isaac, Josué o Aaron.
 


 

    Tras ellos la infantería romana, banda de cornetas y tambores vestida a la usanza militar romana interpretando el himno de los azules: las Caretas.

    Algunos faraones y reyes que se consideran enemigos de Israel siguen a la infantería, antes de la carroza que representa un palacio egipcio en la que es personaje principal Meiamén, madre adoptiva de Moisés.
 


    La Reina Cleopatra, llevada a hombros de decenas de esclavos precede a Marco Antonio, enlace entre Egipto y Roma. Este general romano desfila sobre una biga acompañado por la Caballería egipcia.
 


    Siguen Tiberio, en un carro de seis caballos y la carroza de Nerón, que en lo alto de la misma come mientras desprecia al sector ‘blanco’ de los espectadores, que le suelen arrojar algunos objetos…
 


    Sobre cuádrigas, los emperadores de la Dinastía Flavia (Vespasiano, Tito y Domiciano) y Flavia Domicia. Los Antoninos, van a continuación, éstos a caballo.
 


    Julio Cesar es el siguiente, en un carro dorado tirado por seis caballos.

    Cierra esta parte del Cortejo el grupo llamado El Triunfo del Cristianismo, con los dioses mitológicos: Ares, Poseidón, Plutón, Diana, Júpiter, Venus, Apolo, Mercurio, Baco y Vulcano y tras ellos la carroza del ángel caido.
 

    El cortejo religioso se inicia con el estandarte del ángel velado y tras él, el trono de la Cruz.
 

    Vendrá a continuación el Cristo de la Buena Muerte, un Yacente realizado por Planes en 1956.
 

    Tras los estandartes del medallón, San Juan y Santa María Magdalena, el llamado el Reflejo, una bellísima obra de bordado lorquino, el trono de la Virgen de los Dolores, de José Capuz, los nazarenos que representan los Siete Dolores de la Virgen y la escolta que, a caballo, representa a los evangelistas y el Arcángel San Gabriel, cerrando el desfile de los azules.
 


    Un desfile que ha sido una evolución de lo pagano, de los enemigos del cristianismo desde sus orígenes en el Antiguo Testamento, hasta el triunfo de éste, precediendo al Cortejo Religioso.

Imágenes tomadas de
http://www.semanasantalorca.com


 


 
VIERNES SANTO - 2: EL PASO BLANCO


 


    El Paso Blanco preside el desfile bíblico pasional de Viernes Santo lorquino. Su cortejo se compone de cuatro partes bien diferenciadas:

- Antes del Testimonio de Cristo: el pueblo de Israel.
- Después: la incertidumbre en Roma entre la nueva religión y sus cultos antiguos.
- El Apocalipsis de San Juan.
- Y el cortejo religioso.

Aunque el orden puede cambiar de un año a otro, estos serían los grupos:

* Grupo de Nabucodonosor II: La cautividad.

    Inspirado en el Libro de Daniel. En el mismo desfila la infantería del Rey de Babilonia y aparece una carroza representando a este Rey en su corte.

 


A continuación, las Tribus de Israel representan la Alianza:

* Grupo del Rey David

 

 


* Grupo del Rey Salomón

 

 


La Idolatría queda representada en el Grupo de la Reina de Saba:

 

 


Cerrando esta 'fase' el Cisma de las Tribus de Israel:

 

 


ROMA

Abre el grupo la caballería romana, a la que sigue la Infantería.

 


    A continuación, sobre carros tirados por varios caballos (decir cuádriga implicaría cuatro, y las hay con un número mucho mas alto), diversos emperadores romanos:

Octavio Augusto, Teodosio, Constantino, Liciniano y Majencio.

 


Tras ellos, el grupo de Santa Elena:

 


    Y cierra el cortejo romano la Caballería Imperial, representado a cinco emperadores (Diocleciano, Juliano Apostata, Maximiano, Maximiano Daza y Galerio) a caballo

 


    El último Bloque antes del Cortejo Religioso lo compone el Apocalipsis de San Juan

    Diversos grupos representan pasajes de este libro sagrado. Destaquemos los Cuatro Jinetes del Apocalipsis:

 


Tras estos el Anticristo:

 


    "Detrás del Anticristo cabalgan los grandes poderosos, homicidas, deshonestos e idólatras de la Tierra. Todos los que se postraron ante la Bestia y le rindieron pleitesía a cambio de su efímero poder terrenal, que se contrapone al poder eterno de Dios:" Nerón, Alejandro Magno, Ciro el Grande, Kambises, Tuthankamon, Heliodoro, Mahoma, Atila, Perseo y Marte.

 


Cierra el grupo la Carroza de la Visión de San Juan:

 


    Finaliza así el llamado Cortejo Bíblico y empieza el Cortejo de Salvación, la parte religiosa del desfile.

Lo abre el estandarte de Nuestra Señora del Rosario

 


    Tras éste, el estandarte de la Santa Faz y el trono de la Verónica, una imagen de José Sánchez Lozano. Es llevada exclusivamente por mujeres:

 


    Estandarte, nazarenos y trono de San Juan Evangelista. Obra del sevillano Castillo Lastrucci. A hombros de hombres y mujeres:

 


    Estandarte, nazarenos y trono de la Oración del Huerto. El estandarte, realizado entre 1910 y 1918 es muy famoso y estuvo presente en el Pabellón de Murcia en la Expo 92 de Sevilla. Destaca el hecho de que presenta a Jesús (talla de Hernández Navarro) orando en solitario, sin ángel.

 

 


Estandarte y trono del Rescate. Talla de Sánchez Lozano.


 


    Tras la bandera del Paso Blanco y el estandarte de la Virgen de la Amargura, quince nazarenos representan los Misterios del Rosario "a imitación de catedrales góticas":

 


    Y por fin, la Virgen de la Amargura (José Sánchez Lozano, 1949), a cuyo paso, desde los edificios, los blancos arrojan pétalos de flores durante toda la carrera.

 

 

 


    Finaliza la procesión lorquina, y blancos y azules, de forma multitudinaria acompañan a sus vírgenes hasta sus iglesias de San Francisco (azules) y Santo Domingo (blancos) para una sentida recogida hasta que un año después salgan nuevamente a la calle.

NOTA: Todas las fotografías y los entrecomillados de este mensaje son propiedad del Paso Blanco.

    Las Cofradías de Semana Santa lorquina tienen sus propios museos abiertos todo el año, donde se exponen imágenes y bordados. Se recomienda su visita.


Aproximación a la Semana Santa de Lorca
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  Para volver pulsar sobre el cartel

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