N.P. Jesús Nazareno de Medinaceli Villarrobledo


    Mi historia no solo se remonta hace 50 años. Mi historia comenzo hace 2000.

    Ayer…. Fue ayer cuando me entregaron al pueblo que me mando crucificar,

    Fue ayer… fue ayer cuando me desnudaron y pusieron sobre mi un manto de grana.

    Fue ayer… fue ayer cuando sobre mi cabeza incrustaron la corona que decian de rey, la corona de espinas
 


    Y cuando me gritaron con burla y arrodillados me decian “ salve rey de los judios”!!

    Mientras me pegaban con una caña en la cabeza… y me escupian…

    Cual era mi culpa? Ayudarlos???? Hacerles ver la luz???!!

    Quizás demasiado pronto, porque yo, hombre debía sufrir por aquellos cuyo pago era ese.

    Me asaltaron las preguntas hasta el punto que llegue a dudar de mi misión.

    Era mi destino morir en la cruz, aunque me pagaran de aquella forma.

    Fue ayer cuando mi madre y el resto de mujeres lloraban de impotencia al ver como su hijo era humillado y asesinado.

    Cuando mi madre observo que era mi propio pueblo el que exigía mi muerte, aquellos que tanto quería y por los que luche me pagaban así…

    Mi padre intentando reconfortarme me decía que no sabia lo que hacían. Porque yo al fin y al cabo no era mas que un hombre de carne y hueso.

    Ayer el camino de la cruz era, aunque las dudas me abatieron, un camino hacia la esperanza… hacia la luz… pese a todo me encontré tan solo… solo camino de la gloria en la cruz, en la cual no se puede alcanzar sin dolor, dolor tan grande como mi soledad. Hoy el camino es muy suave y todos rememoran mi sufrimiento de antaño, hoy ya no puedo sufrir, hoy es mi pueblo el que sufre, y su ataque no es con espinas y cañas no, el ataque hoy es la indiferencia ante el sufrimiento ajeno, me agraden cuando se ignoran entre si y se atacan. Hoy es mi pueblo quien aguanta el dolor. Hoy soy de madera y ya no puedo sufrir, soy transportado por la multitud. Con un respetuoso silencio me llevan sobre la alfombra que es su esperanza. Con unos hombres que anónimos sienten en sus espaldas un peso que se hace insignificante ante otro peso aun mayor, el de su pena y por otros que están en la sombra soportando el agradable peso de la tradición.
 


    Y todos los que con su apoyo logran que el trayecto de hoy no sea mas que un agradable paseo por las calles de este pueblo que es hoy el mio.

    Un paseo que ya no es hacia mi gloria que ya conseguí ayer. Que halla paciencia porque mi camino hoy es un camino de gloria, un camino de luz, mi camino es el camino de aquellos cuyo sufrimiento nubla la visión, tortuoso pero que tiene un fin… la esperanza. Bienaventurados los que sufren porque ellos verán a Dios.

Ternura_Colora (Fotografías y extracción de texto)



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