EXPOSICIÓN Salzillo y Caravaca de la Cruz del 20 de febrero de 2017 al 28 de mayo de 2017 

La exposición está compuesta por más de 50 piezas, ocho de las cuales han sido sometidas para la ocasión a un proceso de mejora en el Centro de Restauración de la Región. Está formada por esculturas, pero también pinturas, tejidos, planos, mapas, libros y diversos objetos como vasos sagrados. Las obras proceden de museos, iglesias, conventos y colecciones privadas de toda la Región.

Se ha destacado el magnífico trabajo realizado por el Centro Regional de Restauración, encargado de dar esplendor a algunas de estas esculturas para que cuando regresen a su lugar de destino lo hagan en las mejores condiciones.

Proyecto Huellas

La muestra forma parte del proyecto Huellas, de la Fundación Cajamurcia, un proyecto que sigue vivo y que ha significado un antes y un después en la puesta en valor de la escultura y del arte religioso en la Región. Por eso, dijo, hay que perseverar en él para que Huellas siga mostrando al mundo los tesoros artísticos de la Región, donde el Obispado y la Diócesis tienen tanto que ofrecer y está haciendo una labor encomiable.

Junto al propio Salzillo, los autores más significativos cuyas creaciones están presentes en la exposición son algunos de los escultores de su escuela de Caravaca, como Ginés López Pérez, José López, Marcos Laborda y Francisco Fernández Caro.

El visitante que se acerque a Caravaca encontrará en esta exposición dos de las más preciadas obras de Francisco Salzillo: los pasos de San Juan y La Verónica, que desfilan en la mañana del Viernes Santo murciano, y que son cedidas por el Museo Salzillo para esta ocasión. Las dos esculturas están datadas en 1755, año en el que el caravaqueño José López trabajaba en el taller del maestro Salzillo.

Otras obras representativas son los santos gremiales realizados por Salzillo (San Isidro Labrador, San Roque) y, sobre todo, las nuevas atribuciones documentales que vienen a cambiar el panorama de la escultura en Murcia en el último tercio del siglo XVIII. También se pueden contemplar las distintas versiones de la Virgen de las Angustias esculpidas por Salzillo, José López o Marcos Laborda.

Otra pieza de gran simbolismo es la mantilla de la reina María Cristina de Borbón, un homenaje al trabajo manual o artesanal de las bordadoras que los gremios reivindicaban y a cuyas aspiraciones dio forma Francisco Fernández Caro. En la última sección de la exposición, la figura de Carlos III está presente como gran reformador en la dignificación de ese trabajo manual, realizando también un homenaje al citado monarca, del que se conmemoró el centenario de su nacimiento el pasado año 2016.

Video con la inauguración de la exposición

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En Google se puede dar a presentación y van pasando las fotografías



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
INDALECIO POZO MARTÍNEZ (Comisario de la Exposición)

Para conmemorar el próximo Año Jubilar 2017 de Caravaca de la Cruz y contribuir de alguna manera a su mayor esplendor y repercusión, la Consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, el Excmo. Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, la Fundación Cajamurcia y el Obispado de Cartagena están organizando una Exposición titulada Salzillo y Caravaca. El escultor del mayor crédito de estos Reynos a celebrar en la antigua iglesia de la Compañía de Jesús de esta ciudad, entre los meses de febrero y mayo. Los comisarios designados para la muestra son don Cristóbal Belda Navarro y don Indalecio Pozo Martínez, autores del libro Francisco Salzillo y la Escuela de Escultura de Caravaca editado en el pasado mes de abril, investigación histórica y germen y de este ambicioso proyecto de Exposición.


Caravaca fue un destacado núcleo dinamizador de la escultura del siglo XVIII extendido sobre un vasto territorio que comprendía, además de la jurisdicción de la propia vicaría santiaguista (desde Pliego hasta Moratalla), las tierras altas de la Andalucía oriental, zonas meridionales de las sierras albaceteñas y el área occidental del reino de Murcia hasta la villa de Águilas. La ciudad de Lorca fue un centro receptor de la escultura salida de Caravaca, especialmente cuando los gremios comenzaron a reivindicar el trabajo manual como forma de colaboración en el desarrollo económico, impulsados por las políticas ilustradas de Carlos III.
El proceso se inició tímidamente en los albores del siglo XVIII con la llegada del joven Ginés López Pérez al taller de Nicolás Salzillo. Sin embargo, no será hasta que su hijo José López Pérez concluya su periodo de aprendizaje y oficialía con Francisco Salzillo cuando esta nueva Escuela de Escultura Caravaqueña, derivada del gran maestro, comience verdaderamente a hacerse un hueco destacado en la Historia del Arte del antiguo reino de Murcia. El regreso de José López a su villa natal en 1765 y su feliz encuentro con el vicario don Pedro Becerra señalan el camino transitado por esta Escuela desde el Barroco al Clasicismo que no terminará sus pasos hasta la desaparición de Francisco Fernández Caro (1841) y de su hijo, el también escultor y pintor don Casiano Fernández Caro, fallecido a causa de la terrible epidemia de cólera de 1855.
La Exposición pretende reivindicar una vez más la figura de Francisco Salzillo como uno de los grandes artistas del siglo XVIII pero, en este caso, incidiendo especialmente en su papel protagonista a la hora de formar e influir en los nuevos escultores de esta tierra del Noroeste que aprovecharon ventajosamente los saberes y los modelos creados y desarrollados por el gran maestro murciano. Aunque hoy sabemos que Fernández Caro no fue discípulo de Francisco Salzillo y que su formación esencial procede del Academicismo de San Fernando, sus primeros pasos en el Arte los recorrió seguramente con José López quien sí fue principal seguidor del maestro junto a Roque López.
La muestra está divida en cuatro Secciones tituladas: Estudiar principios y dibujar modelos, Con el anhelo de oírle y aprovecharse de sus luces, Con algunos principios en el dibujo y también en la escultura y La felicidad común del Estado, enunciados alusivos a la formación y los recursos de los artistas y la importante tarea que debían desempeñar los diversos oficios y asociaciones gremiales en el progreso y el fortalecimiento de la Monarquía Ilustrada.
Además de los recursos gráficos y los textos necesarios para comprender cada una de las Secciones, la Exposición contará con unas cincuenta obras aproximadamente, entre imágenes en madera, documentos manuscritos, impresos, ornamentos, vajilla sagrada y pinturas, que proceden de diferentes templos e instituciones de la Región de Murcia y del Museo Diocesano de Orihuela. Entre las importantes tallas escultóricas solicitadas cabe destacar especialmente el famoso grupo de La Caída, relacionado con el gremio de los carpinteros, de 1752, San José y el Niño, San Roque, San Eloy, San Isidro y la Virgen de las Angustias de Yecla, de Francisco Salzillo, o las tallas de San Judas Tadeo y San José y el Niño de Nicolás Salzillo, ambos como precursores en la formación de los artistas de la Escuela de Caravaca. Y en cuanto a los propios artífices de Caravaca, se ha procurado reunir una buena parte de la obra conservada y que resulta significativa. Así por ejemplo, de Ginés López Pérez (1687-1751): el San Francisco, San José y el Niño de la Virgen del Rosario de Santa María de Magdalena de Cehegín. De su hijo José López Pérez (1735/1737-1781): el San Antonio de Padua, Nuestra Señora de las Angustias y El Prendimiento de Jesús, todas en el Salvador de Caravaca, o las Inmaculadas de los conventos de Santa Clara de Lorca y Caravaca. De su discípulo Marcos Laborda García la Dolorosa del antiguo Hospicio de Santa Florentina de Murcia, el Niño Pastor del MUBAM o la Virgen de las Angustias de Cehegín. Y de Francisco Fernández Caro la excepcional imagen de la Purísima de la iglesia y hospital de La Concepción.
Junto a las esculturas se mostrarán una serie de documentos manuscritos originales relativos al perfil biográfico de los artistas y la formación recibida, algunos de sus encargos profesionales y la importancia cada vez mayor que fueron adquiriendo los grupos gremiales como nuevos clientes para los imagineros. También algunos retratos al óleo de figuras capitales en el periodo tratado como el propio monarca Carlos III o el conde de Floridablanca, o indumentos de carácter sacro de los siglos XVIII y XIX exponentes de las labores de los torcedores y bordadores de seda y oro.


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Recopilado por  Vicente Moreno

 

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