PREGÓN DE CUARESMA Y SEMANA SANTA DEL FORO “MURCIA NAZARENA”.
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Saludos previos.
Moderador del Foro Murcia Nazarena, Vicente Moreno.
Presidente de la Asociación Murcia Nazarena, Amado Codina.
Comunidad de Padres Dominicos de Santa Ana.
Comunidad de Madres Dominicas de Santa Ana.
Archicofradía de la Virgen del Rosario.
Coral "Discantus".
Familiares.
Amigos.
Foristas y hermanos cofrades y nazarenos todos.
Pregonar la Semana Santa, pregonar sus cultos previos, pregonar estos días de preparativos y de ilusionantes nervios, … ¿cómo va a ser posible esto para un servidor, que ama y siente con verdadera pasión todo lo relacionado con nuestra valiosa religiosidad popular? Sinceramente, no me veo capaz, mediante mis torpes palabras, de conseguir transmitiros todo el sentimiento que estalla por mis venas cada vez que llegan estos días, o cada vez que ponemos en práctica esa religiosidad popular que tanto nombraré. No me veo capaz de hacerlo por esta pasión que me invade, así como por la poca carrera que llevo realizada todavía. Tantos nazarenos curtidos en incontables experiencias, tantas personas allegadas a los mismos que casi podrían hablar más aun de lo que suponen estos días para ellos… yo, podría decir que todavía estoy recién llegado a este mundo, que tengo pocas cosas que contar, que tengo todavía poco que ofrecer. No obstante, sí os aseguro que mis palabras son sinceras y van llenas de amor por Cristo y su Madre Santísima, por la Semana Santa, por Murcia y por todas las personas que hacen posible que las cofradías y las tradiciones a ellas anexionadas sigan presentes en medio de nuestras vidas.
Y a todo esto se le añade el pregonar desde esta tribuna tan especial, cuyos anfitriones no son otros que los miembros de estos queridos Foro y Asociación “Murcia Nazarena”, que nacieron con la ilusión de poder vivir y compartir durante todo el año el amor por la Semana Santa y por las tradiciones y nuestra cultura en general. Este humilde “Eulalio” lleva casi desde los inicios del Foro aprendiendo de todos los compañeros, aprehendiendo sus conocimientos y compartiendo los míos, sufriendo ante los desencuentros, alegrándome por las reconciliaciones y buenas consecuciones de este grupo de amigos nazarenos. En definitiva, viviendo con todos vosotros.
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En este mundo actual, queridos hermanos todos, tenemos una oportunidad maravillosa de demostrarle al resto de la sociedad que estamos unidos bajo una misma fe, bajo una misma esperanza, bajo unas mismas ilusiones en este campo concreto de la religiosidad popular, y tenemos que procurar siempre mantener la cordialidad inmanente a nuestra fe religiosa y poder ser así ejemplos vivos para el resto del mundo. Porque si no, ¿qué pensarán de nosotros?
Este medio cibernético es un sitio fantástico para poder mantener el contacto todo el año, para compartir conocimientos, para darnos a conocer, para evangelizar también, por supuesto, mediante nuestras imágenes. Aprovechémoslo al máximo, valorando en todo momento las oportunidades que nos brinda. No dejemos que cunda el desánimo o la apatía. Los cristianos tenemos una clara seña de distinción: la alegría, la alegría continua. Que sea esta la que triunfe siempre en nuestro Foro y en la Asociación.
- La Coral “Discantus” canta “Pange lingua” (Antón Bruckner 1843).
“Pange lingua gloriosi
corporis mysterium,
Sanguinisque pretiosi,
Quem in mundi: praetium
Fructus ventris generosi
Rex effudit gentium.
Amen”.
Ya en la recientemente pasada y muy gozosa Navidad, se nos anunciaba a todos los cristianos la llegada de la Pasión mediante esta lectura evangélica que alcanzó su razón de ser en la tan cercana Fiesta de la Virgen de la Candelaria, a la sazón la Virgen del Primer Dolor, propiciado y anunciado por el Sacerdote Simeón al profetizar lo que luego nosotros hemos materializado mediante esas dagas de plata y piedras preciosas que traspasan los pechos y corazones de nuestras dolorosas y soledades.
¿Qué sería de la Pasión, qué sería de nuestras celebraciones y procesiones de Semana Santa sin la figura de la Madre, la Madre guapa del Cielo? Un querido amigo siempre me ha dicho que, uno de los más grandes tesoros de nuestra fe cristiana es el tener, junto a la figura del Padre, la siempre acogedora y tranquilizante figura de la Madre de Cristo y Madre de todos y cada uno de nosotros. Y qué razón tiene. Ella fue la corredentora, la que sufrió en primerísima persona los padecimientos de su hijo Jesucristo, el mismo a quien acunó en un pobre pesebre, a quien presentó en el Templo en esa gozosa jornada de las candelas, ante quien se mantuvo enhiesta aun a pesar de tenerlo clavado en un madero, siempre atenta a la esperanza que guardaba en lo más profundo de su corazón y que se exteriorizó en la alegría inmensa de la Pascua florida.
- La Coral “Discantus” canta “Stabat Mater Dolorosa” (Zoltán Kodaly 1882-1967).
“Stabat Mater Dolorosa
iuxta Crucem lacrimosa,
dum pendebat Filius.
Cuius animan gementen
contristatam et dolentem
per transivit gladius.
Oh, quam tristis et aflicta
Fuit illa benedicta
Mater Unigeniti.
Amen”.
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“Jesús, viendo a su Madre y junto a Ella al discípulo a quien amaba, dice a su Madre: <mujer, ahí tienes a tu hijo>. Luego le dice al discípulo: <ahí tienes a tu Madre>.”
He aquí uno de los grandes tesoros que Cristo nos dejó mediante su Pasión, Muerte y Resurrección. Ante este tesoro se comprende la dedicación inmensa que generaciones y generaciones de fieles han venido prestando a la representación de estos pasajes de la vida de Cristo. Representación que, a lo largo de los siglos, ha sido y sigue siendo una fuente abundante de creación artística y de afianzamiento de las raíces propias de cada tierra, de la cultura en general. Arquitectura, imaginería, música, artes suntuarias, bordados, tejidos, orfebrería, y un larguísimo etcétera se han servido de la religiosidad popular para desarrollar sus inspiraciones creativas, al mismo tiempo que la Iglesia y la devoción de todo un pueblo se han servido de estos medios para mostrar y ejemplificar de forma clara y atrayente lo que es el centro de nuestras vidas.
Por tanto, queridos hermanos cofrades, tenemos en nuestras manos un tesoro inmenso, pero muy delicado, y que es responsabilidad de todos el que llegue a las futuras generaciones con buena y pura salud. Aquí no cabe el figurar porque “esto o aquello lo he hecho yo”. Al final todo cae por su propio peso. Aquí lo que cabe es el trabajo continuo y desinteresado por mantener, enriquecer y potenciar nuestras tradiciones, que han llegado hasta nosotros tras infinidad de ataques y menoscabos y que, por esta misma razón, merecen el máximo de interés por parte de todos: Iglesia, sacerdotes, administraciones, cofradías, nazarenos de a pie,…
Todos tenemos mucho trabajo que desempeñar porque, si es sumamente importante el bien espiritual que se consigue gracias a la pertenencia a cualquiera de nuestras cofradías, no debemos olvidar que el hombre, aquí en la Tierra es un ser también hecho de carne y de sentimientos, y, la experiencia estética es necesaria en la vida de cualquier persona. Todos necesitamos de vez en cuando escuchar buena música, admirar un bello paisaje, o congratularnos por la belleza salida de las manos del hombre mediante el arte. Necesitamos todo esto para evitar que la vida se convierta en una planicie anodina y falta de alicientes. Y ¿qué es si no, la belleza de la naturaleza, de la música o de las obras artísticas del hombre, sino un reflejo de la belleza divina, de la belleza del Creador, de la belleza de la maternidad universal de la Virgen María?
- El Pregonero, acompañado por Ángel Luis Carrillo al órgano, canta el VI Dolor del oratorio “Siete Dolores de la Virgen de las Angustias” (Antonio López Almagro 1839-1904).
donde Jesús expira
Todos los cofrades, sin excepción, debemos sentirnos seriamente responsables ante nuestra labor en las cofradías también en este punto de vista estético que parece que a veces tan poco se valora en nuestra querida tierra. Propiciar la creación de pasos de Semana Santa de contrastada valía artística; mostrar nuestras imágenes al público siempre de manera impecable, con especial atención a las imágenes de vestir, que necesitan de un cuidado continuo e instruido por parte de sus vestidores, ya que un grandísimo porcentaje del éxito de estas imágenes radica en sus ornamentos suntuarios; procurar mantener también la calidad artística en los distintos elementos que conforman nuestras procesiones (estandartes, túnicas, cruces, faroles, mantos, etc.); engalanar nuestros cultos y procesiones con música apropiada para cada momento, de calidad y respetuosa con nuestra riquísima cultura musical; revestir nuestros cultos de la solemnidad debida a nuestros sagrados titulares mediante el respeto y el aprovechamiento de la gran riqueza de la liturgia y sus gestos; …
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En fin, un larguísimo etcétera de trabajos que tenemos ante nosotros y que no debemos descuidar, porque queridos amigos, para decirlo así sin rodeos: ¿no será más completa la vivencia devocional ante una bella imagen, impecablemente vestida, oportunamente rodeada de flores y velas, y ambientados por la solemnidad del incienso y la música de un buen coro, un buen órgano o una buena banda? Aunque está claro que para rezar y tener cerca a Dios se puede estar en cualquier sitio, es obvio que todos estos elementos materiales que he mentado son un mediador importantísimo para elevar nuestra alma.
- La Coral “Discantus” canta “God so loved the World” (“The Crucifixion”. John Steiner, S. XIX).
“God so loved the World, that He gave His only begotten Son, that whoso be lieveth, believeth in Him should not perish, but have ever lasting life.
For God sent not His Son into the World to condemn the World; but that the World through Him might be saved”.
Porque tanto amó Dios al Mundo que nos ha entregado a su Hijo único, Jesucristo, y a su Santísima Madre, Fuente Santa de gracia y de amor, para que seamos sal y fermento de este mundo consumista y alienado. Esto nos puede invitar a trabajar también por mantener las señas de identidad de esta Murcia de nuestros quereres y nuestros dolores, que palidece ante la inmisericorde presencia de un mal llamado progreso que está borrando de un plumazo lo que en otras regiones se cuida y se potencia.
Todos los que estamos aquí, queridos amigos, somos personas sensibles y amantes de nuestra Murcia y sus peculiaridades. No perdamos el ánimo por seguir sintiéndonos orgullosos de lo nuestro, siendo al mismo tiempo abiertos ante lo que desde otros lugares nos puede servir de ejemplo y guía. En esta cuestión, nuestras cofradías también pueden jugar un destacado papel, como garantes de un patrimonio material e inmaterial de una riqueza admirable.
Sí, queridos hermanos, como dice esta estrofa del bellísimo poema “Stabat Mater Dolorosa”, ya estamos metidos en los días en que nuestro corazón no debe más que mirar hacia la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y hacia el inmenso pero esperanzador dolor de nuestra Madre la Virgen María. Quiero que éste no sea un Pregón sólo de los días de la Semana Santa, sino un Pregón de toda la antecedente y necesaria Cuaresma.
- La Coral “Discantus” canta “Locus iste” (Antón Bruckner 1824-1896).
“Locus iste a Deo factus est, in aestimabile sacramentum, irreprehensibilis est”.
Quién de nosotros no se ha emocionado cuando llegados los días del mes de Marzo salimos a la calle y decimos: “ya se huele a Semana Santa”. Y en verdad que el aire tiene en esas fechas un olor muy especial, el olor de los naranjos en flor, de los jazmineros y rosales, del romero y el tomillo de la cercana Sierra de la Fuensanta, en definitiva, el olor de la vida en rotunda explosión. Porque queridos amigos, ¿qué es la Semana Santa, si no la fiesta de la vida? Yo siempre he tenido presente que ya no es tiempo de tristezas y lutos. Jesucristo padeció, murió por nosotros, y resucitó glorioso para abrirnos a todos las puertas del Cielo. Por tanto, la Semana Santa es la gran fiesta de la vida, la vida que brota inmensa del Sepulcro, la vida que nos renueva a todos los fieles creyentes, y también, por qué no, la vida que emanan nuestros pasos repletos de hermosas flores, la vida que destellan las velas de las tulipas, la vida que chisporrotea dentro de los humeantes incensarios gracias al fuego purificador, la vida que experimentan los niños cuando reciben la dádiva de un nazareno, la vida de una Ciudad que por unos días santifica las fiestas y se convierte en heterogéneo escenario de la Pasión.
Aprovechemos estos días de Cuaresma para rendir culto a nuestros sagrados titulares con la solemnidad y el decoro que sólo Cristo y su Madre Santísima merecen. Traslados, besapies, besamanos, quinarios, triduos y septenarios, … ante nuestros ojos se abren cuarenta días dedicados exclusivamente a prepararnos para vivir los días grandes de todos los cristianos.
Días grandes que, si no fuera por la obra artística salida de nuestros imagineros, seguro que no serían lo mismo. Imagineros y escultores como el que en este año 2008 celebramos el Centenario de su Nacimiento, Juan González Moreno, sin duda el más grande artista murciano después del propio Salzillo y, sin embargo, uno de los más olvidados por el público general de nuestra Región. Obras como los pasos que tiene en la Archicofradía de la Sangre, la Cofradía del Santo Sepulcro, el suntuoso interior del Santuario de la Virgen de la Fuensanta, y un gran número de piezas repartidas por toda la Región y algunos puntos de España, son un maravilloso reflejo de la maestría de este artista, que imprimía a sus imágenes una unción única, propia únicamente de un artista completo, como lo era González Moreno.
Queridos amigos, no quiero concluir mi intervención sin volver a tener una ofrenda de amor a la Madre de Cristo y Madre de todos nosotros.
- La Coral “Discantus” canta “Ave Virgo” (incluido el sólo de gregoriano cantado por el Pregonero).
“Ave Virgo specie,
ave Mater Sancta spei.
Et Regina iuredicta,
O femina benedicta,
Prae cuncti mulieribus,
Virgo Mariae.
Madre mía de la Fuensanta, Reina de todos los murcianos, que todavía te siguen teniendo privada de poder contemplar las procesiones a tus pies por el interior de tu Catedral, ruega e intercede ante tu Hijo, Cristo de la Esperanza, porque nunca se pierda esta riqueza inmensa de la religiosidad popular que tanta vida nos da. Intercede porque nuestra querida Murcia no se olvide de sus raíces más profundas e intercede porque entre todos vivamos una santa Cuaresma y una auténtica y apasionada Semana Santa.
¡Murcia, despierta de tu letargo invernal! ¡Que no se apague nunca la luz de tus glorias y tus tradiciones! ¡Murcia, despierta, despierta ante tu Semana Santa, la fiesta de la vida!
¡Muchas gracias!
LAUS DEO.