La Madre del Señor en la espiritualidad de Santa Rosa de Lima.
Una de las características de la espiritualidad de Santa Rosa, es la sencillez y aparente simplicidad de su vida. Su trato familiar con Jesucristo y la Virgen Maria. Así, Santa Rosa de Lima -popularmente conocida con este nombre- nació el 30 de abril de 1586. Fue bautizada en la Iglesia Conventual de Ntra. Sra. del Rosario confiada a los Frailes Dominicos. El cambio definitivo de nombre, de Isabel a Rosa, no se produjo hasta la Confirmación. Poco después le entraron escrúpulos de indignidad respecto que la llamasen así; fue entonces cuando acudió a consultar su inquietud a la venerada imagen de la Virgen del Rosario. Nuestra Señora le manifestó que este nombre le era muy agradable a su Hijo, y que desde entonces se llamaría Rosa de Santa María.
Dada su inclinación a la vocación de monja de clausura, se preparo todo para que entrase en el monasterio de las madres agustinas. Un domingo por la mañana fue la fecha señalada para su ingreso. Camino del monasterio iba acompañada de su hermano Fernando, pero al pasar por la puerta de la Iglesia de los Frailes Dominicos sintió gran deseo de entrar para despedirse de la Virgen del Rosario. Viendo que tardaba mucho en salir, su hermano se acerco a ella reprochándole la tardanza. La cogió del brazo para levantarla pero el esfuerzo de ambos fue inútil. Entonces, Rosa, entendió que la Virgen no quería que ingresara en aquel monasterio. Volviéndose a la Santa Imagen le dijo: “Yo te prometo Madre mía volver a casa de mis padres y hacer de ella monasterio todo el tiempo que vos seáis servida”. Inmediatamente pudo levantarse sin que el hermano le ayudara volviendo a casa de sus padres. Una vez cumplido los 20 años de edad tomó el hábito de la Orden de Santo Domingo como terciaria dominica.
Los desposorios místicos de Santa Rosa tuvieron lugar el Domingo de Ramos de 1615 en la Capilla del Rosario de Lima. Estando orando ante la imagen de Nuestra Señora del Rosario puso su mirada en los ojos de la Virgen con inefable expresión de ternura. Acto seguido, puso cuanto fuego había en su corazón en la imagen del Niño Jesús, su amante, con esta expresión suprema: “¡Amor, Amor¡”. Al instante el Niño de la Virgen le contestó: “Rosa de mi corazón sé mi esposa”. Así en presencia de la Madre de Dios, Santa Rosa fue desposada con Jesucristo. La Virgen rubricó lo sucedido diciendo: “Mira, Rosa, la incomparable merced que te hace mi Hijo soberano”.
|
|
Durante toda su vida, la humilde Rosa de Santa María fue favorecida por Nuestra Señora. Ella, por su parte, le componía a la Madre de Dios unos “vestidos espirituales” consistentes en el ofrecimiento de decenas de rosarios, oraciones y visitas al Santísimo Sacramento. Su amor era de gran delicadeza para con la Reina de los Predicadores. Amemos también nosotros a la Virgen Santísima del Rosario como ella lo hizo.
Sor Margarita del Espíritu Santo