ÁNGEL DE ALTOS VUELOS
Acostumbrados como estamos a contemplar la serena belleza del Ángel salzillesco
en la mañana del Viernes Santo, habituados a admirar el rostro dolorido de Jesús
y el sueño de los apóstoles, puede que no reparemos en la enorme trascendencia
de la sublime creación en el mundo del arte.
Dicen, quienes de este asunto entienden, que Salzillo aportó, ante todo, una
nueva concepción del misterio de la Oración de Nuestro Señor en el Huerto de los
Olivos. Al margen, pues, de la calidad estética de la obra, del magistral
modelado, de la sabia encarnación, del acierto en la concepción por parte del
escultor murciano del misterioso ser alado al que se refiere el evangelista San
Lucas, el imaginero replanteó el momento, y para poner más énfasis en la
circunstancia de que el enviado celestial tuvo por misión confortar al Redentor
en tan espantoso trance, colocó al Ángel en el mismo plano, sosteniendo a ese
Cristo desmadejado que suda sangre al contemplar el simbólico cáliz de la
amargura en lo alto de la imprescindible palmera.
|
|
Hasta entonces, el ángel se situaba frente al Señor, en pie o arrodillado sobre
una nube, mostrando el cáliz o la cruz, símbolos de la Pasión. Aparte de
resolver el evidente inconveniente de que el ser celestial avanzaba en procesión
de espaldas al espectador, Salzillo otorgaba al alado efebo un mayor
protagonismo, más acorde con el relato evangélico.
El misterio de la Oración en le Huerto que procesiona el Jueves Santo en Sevilla
responde a la primitiva concepción aludida, como corresponde a la fecha de su
realización, pues se ha documentado como obra de Pedro Roldán en 1675. El ángel,
que aparece revestido con una túnica blanca, se encuentra arrodillado sobre una
nube en la delantera del paso, dando frente al Cristo y de espaldas al
espectador. En la mano derecha lleva el cáliz, y en la izquierda una cruz
plateada. En la trasera del paso, tras la imagen genuflexa del Señor, hay un
olivo, bajo el cual duermen Pedro, Santiago y Juan, tallas para vestir
realizadas en 1950 por Castillo Lastrucci para sustituir a las de Roldán,
perdidas en la Guerra Civil.
Valladolid, por citar la otra gran capital de la Semana Santa española, ofrece
una solución similar. Bajo un olivo se sitúa Jesús, imagen de talla completa que
se presenta de rodillas, como corresponde al hecho de que se encontrara en
oración. El ángel, también de talla, está en pie frente a Cristo, y muestra, al
contrario que el sevillano, el cáliz y un paño blanco en la mano izquierda y una
sencilla cruz de madera dorada en la diestra. El paso vallisoletano es aún más
antiguo, pues ha sido datado en 1627 y se considera obra de Andrés de Solanes,
discípulo del gran Gregorio Fernández. No hay más personajes en este grupo,
aunque según diversos autores debió llevarlos en origen, y participa en dos
procesiones: el Lunes Santo en el Rosario del Dolor y el Viernes Santo en la
célebre Procesión General de la Pasión.
La importancia y repercusión de la Oración en el Huerto salzillesca en la Semana
Santa española se comprende mejor aún si comprobamos las numerosas imitaciones
que se han realizado del singular grupo escultórico, y no sólo dentro de las
fronteras regionales.
Si Sevilla y Valladolid cuentan con procesiones de enorme prestigio, Málaga no
les anda a la zaga, y en la bella localidad costera encontramos un paso de la
Oración en el Huerto claramente inspirado en la obra de Salzillo. Sale en
procesión el Domingo de Ramos, y la imagen titular es un hermoso Cristo debido a
la gubia del malagueño Fernando Ortiz y estrenado en el año 1756, sólo dos años
después que el paso murciano. En el año 1949, el imaginero sevillano Castillo
Lastrucci, al que ya nos hemos referido, labra una imagen de talla que copia al
Ángel de Salzillo. Aprte otros detalles, la obra de Castillo difiere de la del
genio barroco en un asunto de suma importancia: el manto con que se envuelve la
alada aparición le cubre por completo las piernas, lo que va en detrimento de la
esbeltez y el movimiento que Salzillo supo imprimir a su imagen. Aunque nos
apartemos momentáneamente de la cuestión que nos ocupa, valga la anécdota de que
el mismo escultor copió en 1956 la Dolorosa para otra cofradía malagueña, la del
Rescate, pero con el tiempo, la Virgen de Gracia, que esa es su advocación, fue
transformándose de Dolorosa murciana en andaluza y viéndola hoy nadie diría que
alguna vez se pareció a la insigne creación salzillesca.
Otro buen ejemplo de la traslación a algunas de las principales capitales
andaluzas del modelo creado por Francisco Salzillo lo encontramos en Granada,
donde cada Lunes Santo parte del popular barrio del Realejo la Cofradía de la
Oración de Jesús en el Huerto y María Santísima de la Amargura, cuyo paso
Titular, realizado por el escultor Domingo Sánchez Mesa en 1944, reproduce
fielmente el esquema trazado por nuestro imaginero, incluyendo los apóstoles
durmientes. La historia de la creación del paso es curiosa, pues en un principio
fue adjudicado a Espinosa Cuadros, pero finalmente recibió el encargo el citado
Sánchez Mesa, que presentó dos bocetos. En uno, siguiendo los deseos de la
corporación pasionaria, planteaba una réplica de la versión salzillesca. En el
otro, se inspiraba más bien en Alonso Cano y la solución ofrecida respondía más
a la inspiración del artista. Finalmente, triunfó la primera tesis, que encontró
el respaldo del cardenal Parrado, a la sazón arzobispo de Granada. El Cristo es
de talla, y luce una túnica ricamente estofada. El grupo se complementa con el
tradicional olivo, pero falta la palmera, con lo que pierde todo su significado
el gesto del ángel indicando con el dedo índice de la mano derecha un cáliz en
este caso inexistente.
Pondré término a estas líneas con un nuevo testimonio sobre la evidente
repercusión de la obra salzillesca en general y del grupo de la Oración en el
Huerto en particular, pero en este caso, la reproducción de la magistral
creación no se hace en madera, sino en vidrio. Si el lector gira visita alguna
vez a la hermosa Catedral de Palencia, podrá comprobar que la vidriera situada a
los pies de la nave derecha, sobre lo que debió ser en tiempos una de las
puertas de acceso desde la fachada principal, tiene como luminoso motivo
decorativo la Oración en el Huerto de Salzillo, de lo que da fe la fotografía
que ilustra el reportaje. Es, sin duda, la enésima muestra de los altos vuelos
del Ángel salzillesco.
JOSÉ EMILIO RUBIO ROMÁN