EL TRONO DEL PRENDIMIENTO


    Los tronos de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno son obras artísticas de un valor excepcional; y sin embargo, pasan desapercibidas entre los espectadores. La finalidad de este artículo es el de compartir el interés por la riqueza del patrimonio artístico que poseemos; y así, con este estudio sobre el trono del Prendimiento, reconocer y admirar una talla preciosista que se pasea cada Viernes Santo brillando y deleitando a todo el que la contempla.
 


    Es el trono esa intersección entre lo humano del nazareno-estante que soporta ese peso con su esfuerzo y penitencia; y lo divino, en la representación del Hijo de Dios en la Tierra. Es, igualmente, ese lazo de unión, un bello soporte dorado donde descansa la Pasión, al tiempo que se desliza y balancea sobre el nazareno que con orgullo apoya su hombro en la morada almohadilla atada a varas y tarimas.

    Sin embargo, la belleza de tal trono no fue concebida por el autor de tan exquisitas esculturas. Francisco Salzillo, nos legó unas simples cajoneras dónde se incrustaban unos medallones con el nombre inscrito de la obra; lo cual no aportaba un valor artístico; pero sí hubiese sido digno de admirar cómo ornaría sus escenas con la imaginación de su genialidad, al depositar la Cofradía su confianza en el escultor para la comisaría de pasos. La simplicidad de estas estructuras se debían al mero hecho de no restarle importancia a las escenas, y derivarlas a su función de poder soportar su peso y cargarlas adecuadamente.

    Y no fué hasta mediados del siglo XIX, cuando cobran importancia en las Cofradías españolas, y surge en la ciudad de Murcia el estilo de trono al que nos hemos acostumbrado; incorporando un amplio abanico de ornamentos florales, escocias, cornucopias, relieves, estípites, metopas, atributos e instrumentos de martirio en la Pasión y Muerte de Jesús; que cubiertos por un manto dorado de pan de oro o de plata corlada, continúan con la armonía del estilo generalmente barroco que define la Semana Santa de Murcia.

    Esta labor de sustitución se ha estado realizando progresivamente en todas las Cofradías, y la nueva creación de pasos sigue, en general, fiel a este estilo que ha calado profundamente en el ideal nazareno.

    En concreto, el trono del paso del Prendimiento fue sustituido con motivo de una celebración muy especial, el doscientos aniversario de este grupo escultórico de tan reconocida fama universal, creado en 1763 por el inmortal genio Francisco Salzillo.

    La Junta Particular presidida por D. Emilio Diez de Revenga y Rodríguez, creyó en la necesidad de dicha incorporación, siendo encargada la coordinación del trono a los hermanos Carlos María y José Carrión Ruiz. En el equipo, el diseño fue ideado .por el consagrado escultor murciano, D. Antonio Carrión Valverde; las tallas de los relieves con las escenas alusivas a la vida de Jesucristo, fueron obra del igualmente escultor D. Clemente Segura Bravo; los elementos ornamentales de talla los ejecutó D. Indalecio Morales Meseguer, gran tallista perteneciente al taller de las doradoras hermanas Pujante; en carpintería , D. Manuel Plaza Sánchez colaboró junto a los hermanos Carrión; y por último, en los trabajos de dorado intervinieron D. Luis Vidal Pujante, y las hermanas Isabel y Angeles Pujante Pagán, reconocidas por su exquisita labor con plata y oro, en retablos de los templos murcianos, tronos y tallas en general, por toda la Región y otras provincias de Andalucía; las cuales siguieron la escuela de su padre, discípulo del gran escultor valenciano D. Juan Dorado Brisa.
 

El trono tallado en madera de pino rojo de planta rectangular, posee unas dimensiones de 322 x 230 cms., y una altura de 68 cms. Inspirado en el estilo Renacentista, se distribuyen cuatro relieves centrados en cada uno de los frontales, y que con gran acierto Clemente Bravo nos los transmite, junto a diferentes tipos de ornamentación tallada con gran precisión.
 



   
    En el frontal delantero, el escudo de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno, nos revela la propiedad de tan magnífico paso procesional, como emblema indispensable de tan insigne institución religiosa. A ambos lados, distintos símbolos nos acercan a la Pasión; así, a la derecha dos espadas romanas se entrecruzan anudadas por una cuerda, delante de la columna del Pretorio. A la izquierda, dos flagelos se enlazan sostenidos por un paño.

    En el lateral izquierdo, la escena de “La multiplicación de los panes y los peces”, nos presenta a Jesucristo predicando en la ladera junto al lago Tiberiades en compañía de sus discípulos y de la muchedumbre con los canastos de los alimentos que les satisfacen gracias al milagro. A su derecha, esta tarjeta contiene un pergamino que simboliza el evangelio con la pluma de San Lucas, siendo el único de los evangelistas que relata la secuencia de San Pedro y el criado Malco; y a su izquierda, es la jofaina y toalla de Poncio Pilatos, las que integran la simbología pasional.

    En el frontal derecho, Jesús es apresado por los soldados y criados del Sanedrín, y maniatado le conducen a presencia de Poncio Pilatos; a su izquierda, un hombre señala a San Pedro, quién arrepentido vuelve la mirada sumido por la vergüenza y el dolor; y tras un muro, un gallo se nos muestra como símbolo inequívoco de la traición. El escudo izquierdo se compone de una maza, con dos lanzas entrecruzadas y una corona de espinas que las encubren; y a la derecha, es la antorcha encendida la que alumbra en la nocturnidad de la escena del Prendimiento y la cuerda es el instrumento para apresar al Mesías.

    Por último, centrada en la parte posterior, Jesús tras ser condenado, es escoltado por un soldado romano que Le tira de la cuerda atada a Sus manos; mientras que un judío se apoya en Su hombro y con la otra nos muestra los flagelos para tan desdeñable acto de sufrimiento. A su izquierda, la bolsa del discípulo traidor que contiene las treinta monedas de plata por las que vendió a su Maestro; y a la derecha el martillo y escalera, como atributos de la inevitable crucifixión de Jesucristo.


    Todas estas escenas están distribuidas en el trono a modo de entablamento en el que la decoración está concentrada en el friso. Enmarcando las escenas y los diferentes símbolos, aparecen guirnaldas de bellos motivos florales y grutescos de perfil, los cuales nos recuerdan esos seres fantásticos que resultaban tan atractivos a los artistas del Renacimiento. Las pilastras acanaladas que flanquean y distribuyen los diferentes cuerpos, se encuentran rematadas por imaginativos capiteles jónicos; acabándose los frontales en esquinas que simulan artísticos estípites adornados por motivos florales.

    Su resultado fue un trono digno de reconocimiento; y consta documentalmente el pago fraccionado de setenta y siete mil pesetas como coste total de la ejecutación.

    De esta forma, un anhelo y objetivo más de la Cofradía se veía conseguido, y la tan esperada fecha de disfrutarlo a la luz del sol por las calles de Murcia llegaría un Viernes Santo, 12 de abril de 1963.

    Quisiera compartir con el lector un detalle que demuestra la devoción de los fieles nazarenos; y en particular, la de su camarero, D. Julio Torres Gascón, quien donó una caja con unas piedras procedentes del Huerto de Getsemaní; y después de la restauración del grupo escultórico del Prendimiento en 1994, se colocó cerca de los pies de Jesús, siendo protegida por el corcho barnizado que asemeja el suelo del Huerto de los Olivos.

    Antes de finalizar desearía agradecer a Dª. Virtudes Ruiz-Funes Pujante, la documentación gráfica cedida que resulta de gran interés; y a todas aquellas personas que han aportado su inquietud artística para enriquecer el patrimonio de nuestra querida Cofradía de Jesús, de ahí nuestro reconocimiento e inmensa gratitud.



Antonio Barceló López (Publicado en la revista Nazarenos)

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