Nicolás Salzillo. Progenitor y Maestro del Genio


    Este artículo pretende ser un justo y merecido homenaje al escultor Nicolás Salzillo Gallo, padre del genio de la escultura del S. XVIII, quién enseñó las técnicas y aprendizaje de la imaginería en su taller a nuestro más insigne escultor murciano Francisco Salzillo Alcaraz y con motivo del III Centenario de su nacimiento que se celebra en este año 2007 en la ciudad de Murcia.


I. Biografía.

    Nace en Santa María de Capua Vetere, cuando todavía era provincia española, recibiendo las aguas del bautismo el 12 de mayo de 1669. Sus padres eran Francisco Antonio Salzillo y María Paula Gallo. En el año 1689, entra como aprendiz en el taller de Aniello y Michele Perrone, ubicado en Nápoles. Fallecidos sus padres, estuvo algún tiempo en la capital italiana de Roma, estableciéndose en Nápoles, donde el Virrey, le brindó protección en la Corte de Carlos II.


    Acompañado por el Virrey vino hasta España, llegando hasta las costas de Cartagena, y parece ser que en vez de marchar hacia Madrid se estableció en Murcia; este acontecimiento ocurrió en el año 1698 y tenía veintiocho años de edad. Sin embargo, siempre fue relacionada su llegada España con el pintor Juan Ruiz de Melgarejo, que estaba casado con Doña María Sánchez Castillo, y al enviudar se hizo clérigo menor de a Iglesia de Santa Catalina.


    Contrae matrimonio con la murciana Isabel Alcaraz Gómez, 30 de marzo de 1699, en la Iglesia de San Pedro, instalándose en la calle las Palmas, a la espalda del Convento de Santa Isabel.


    Se conoce que sus criados eran Don Ignacio Guillén y Don Ginés Pérez. En la misma casa fue el domicilio familiar y el taller de trabajo de nuestro artista.


    El maestro Salzillo tuvo como discípulos en Murcia a Ginés López Pérez, huérfano de padre y que fue admitido como su primer aprendiz.


    De su matrimonio con Doña Isabel nacieron tres hijos varones y cuatro hijas. Su primer hijo fue Teresa, que nació en 1704; tres años después nació, Francisco 1707; en 1710 nace José Antonio, tercer hijo del escultor. Ese mismo se incorpora al taller como aprendiz, José Caro Uriel, con quince años de edad y por seis años contrata su enseñanza. En 1712 nace su cuarta hijo María Magdalena; un año más tarde, nace Francisca de Paula, quinta hija. Sería en 1717, cuando viene al mundo Inés Incolaza, sexta hija; y por último en 1722, nace su séptimo hijo, Patricio Nicolás Judas.


    Tristemente, fallece en Murcia el 6 de octubre de 1727, cuando contaba con treinta y ocho años de edad, siendo enterrado con el hábito franciscano en la Iglesia de Santa Catalina de Murcia.



II. Estilo y definición de su obra


    La obra escultórica del napolitano Nicolás Salzillo se puede englobar dentro del barroco italizante y sus características principales son la dureza de líneas, la repetición invariable de prominencias y depresiones frontales. La realización de orejas inhábiles, muy variadas en la diversidad de personajes. Los tallados de los cabellos y barbas, con insistencia en su repaso. En cuanto, a la nariz gruesa y corta en 1700, se afina y pule su perfil y más tarde por la indudable influencia del estraburgues Nicolás de Bussy. Posteriormente los labios gruesos y carnosos al principio, se modifican luego en la delicadeza de su resolución; por último sus cejas suelen ser estrechas y finas y tiene rayas sobre el entrecejo. Debemos de considerar el aspecto importantísimo de la introducción de las vestimentas anacrónicas como pueden ser la camisa huertana.



III. Catálogo:


    Tenemos noticias a través del viaje realizado por Doctor Don José Crisanto López-Jiménez hasta tierras napolitanas, que hay unas imágenes de piedra en la fachada de la Iglesia de la Annunziata (1690) que podemos relacionar con Nicolás Salzillo y que son San Antonio Abad y Santa Agueda; sin olvidar, la portada de la Iglesia de Monteolivete y la fachada de la Iglesia de la Inmaculada. De talla de madera relaciona el profesor López Jiménez, San Eligio del mismo nombre que recuerda muchísimo a San Agustín del templo de San Andrés, de Murcia o los bustos de Santa Teresa y San Vicente Ferrer.


    De su primera obra en la ciudad de Murcia podemos citar “la Mesa de los Apóstoles” en el concurso celebrado en la Cofradía de los Nazarenos en el año 1700 donde presentó un boceto que fue aceptado por la que percibió 440 reales de vellón, la cual sería sustituida por otra homónima tallada por su hijo Francisco, tras ser vendida a la Cofradía del Socorro, actual Cofradía del Perdón, de la ciudad de Lorca, por la cifra de 2.400 reales de vellón. Con la realización de este paso llegaron muchos más encargo. De éste paso habla el profesor López-Jiménez que es un grupo compuesto por Jesús y los doce apóstoles, que son esculturas de vestir y es calificado como de pequeñez ante la obra tan magistral del escultor Nicolás de Bussy.


    De las obras documentadas podemos encontrar sus trabajos para la Iglesia de San Miguel de Murcia, en 1708-1709 que es cuando el artista comienza a despegar en su arte.


    En 1708 contrata la imagen de San Miguel Arcángel titular de la parroquia, con destino de presidir el magistral retablo, siendo calificada como una de las mejores obras de Nicolás Salzillo y Gallo, aunque se ubicaría cuatro años más tarde en el camarín. Esta imagen de aspecto bélico, alza una espada en actitud vigorosa para herir a Satanás, que se retuerce bajo sus pies con una expresión espeluznante.


    La otra imagen que recibe culto en la Iglesia de San Miguel sobre un pedestal es San Judas Tadeo obra atribuida a Nicolás Salzillo y concluida en 1715 que posee un estudiado rostro en su expresión, así como la túnica y pliegues del apóstol. La escultura es un tanto más tosca en la talla y de pequeño tamaño, incluso tenía una Cofradía dedicada a su advocación.
 

 Realizado antes de 1720, con destino a la Iglesia de San Bartolomé y Santa María y en el interior de la capilla enrejada, destaca el mártir San Sebastián, siguiendo la escultura su iconografía más habitual donde el santo aparece atado al tronco de un árbol con tres flechas clavadas en su cuerpo, mientras lanza su mirada al cielo; está atribuida a Nicolás Salzillo Gallo, por lo que pertenece al periodo de inicio de la escuela barroca murciana, aunque su ubicación original procede de una ermita del mismo nombre muy próxima al Convento de San Agustín.


    El Altar Mayor es un paramento liso en el que preside la titular de la Iglesia, Santa Catalina, ubicada en una hornacina, con una altura de 0’97 centímetros, y atribuida a Nicolás Salzillo, con un marcado estilo italianizante, siendo incluso calificada como la obra más sobresaliente de su reproducción; la cual aparece coronada, y portando en su mano diestra una pluma y en la siniestra una espada, apoyándose cerca de sus pies el escudo.


  

 

     En 1720, se le atribuye la talla de Nuestro Padre Jesús de La Merced. Esta bellísima imagen iconográfica de Jesús Nazareno portando la Cruz camino del Calvario se encuentra ubicada en la Iglesia de la Merced dónde recibe culto en su capilla y a la que acuden gran cantidad de feligreses y nazarenos a orar; abandonando solamente su residencia para desfilar en la noche de Martes Santo. 

       La imagen del Nazareno es una imagen tallada, policromada y de vestir, sus dimensiones son 1’55 x 0’60 metros.
 



    Consta documentalmente en el protocolo del escribano Espinosa de los Monteros que en 1725 ya estaba ubicada la imagen en la capilla del oratorio de la sacristía. Por ello, el doctor Sánchez Moreno sopesa la fecha de imagen del Nazareno en torno a 1720 debido a las grandes obras realizadas en 1713. No podemos precisar su autor, aunque se sostienen las opciones que atribuyen su autoría a Don Nicolás de Bussy o a Don Nicolás Salzillo, aunque en virtud a las hipótesis sobre Nicolás de Bussy, éste marchó de Murcia en 1706 a Segorbe; y existen por otra parte ciertas similitudes faciales con el Cristo de la Paciencia de Santa Catalina, cuyo autoría también se atribuye a Nicolás Salzillo. Aunque bien es cierto que la imagen tiene un parecido asombroso a los rostros patéticos de los Cristos de Bussy, tales como el Cristo de la Preciosísima Sangre o el mismo Cristo del Pretorio.


    Por tanto, se ha aceptado la atribución del padre del afamado escultor Salzillo, aunque existan serias dudas debido a que este Nazareno posee una calidad mayor en la talla que otras obras del mismo escultor.

    Jesús de las Mercedes porta una cruz plana de madera con remates en oro sobre su hombro izquierdo, girando la cabeza hacia la derecha con una mirada sobrecogedora y triste que conmueve a todo el que la contempla, en un rostro de alargadas y delicadas facciones; sus manos son anatómicamente estilizadas y muy bien talladas, lleva pelo natural y corona de espinas ceñida a la cabeza. Posee un mecanismo para poder bendecir.


   

- El Santísimo Cristo de la Paciencia, de la Iglesia de Santa Catalina, puede corresponder a sus últimas obras, datándose entorno a 1722. Atribuida a Nicolás de Bussy por ciertos historiadores como Javier Fontes y Andrés Baquero; Sánchez Moreno, la acerca a la factura de Nicolás Salzillo. Esta efigie del Ecce-Homo está sedente, con la caña en la mano y coronado de espinas, de gran belleza y de magistral estudio anatómico.
 



    Para finalizar, desearía conmemorar el valor histórico-artístico de la obra del prestigioso escultor Don Nicolás Salzillo Gallo valedor y maestro de su hijo, el genio Don Francisco Salzillo Alcaraz que enmarca un capítulo importantísimo de las Bellas Artes y que despunto más que su padre.


Antonio Barceló López
(Publicado en la revista de la Tertulia Nazarena 2007)

 

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