Datos sobre la Real, Muy Ilustre, Venerable y Antiquísima Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Murcia (año 2003):
a) Sede canónica y domicilio social: Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora del Carmen. Plaza González Conde, s/n. 30002- Murcia.
b) Historia: La cofradía de la Preciosísima Sangre de Murcia es la más antigua de todas las del antiguo Reino de Murcia. Esto se verifica mediante la lectura del llamado “documento del Licenciado Camacho”de 1729, donde se transcriben de manera oficial las primitivas constituciones de 1603, que marcan el día 11 de abril de 1411 como fecha fundacional de la cofradía, coincidiendo con la visita a la ciudad de Murcia del célebre predicador y posterior santo Vicente Ferrer. Rigurosamente se ha de considerar que esta fecha es mítica y que realmente lo que recogen las primitivas constituciones es una tradición oral que relaciona la existencia de una determinada institución penitencial con un hecho histórico de trascendencia como es el paso del inolvidable dominico por nuestra tierra. Lo que sucede es que tradicionalmente se ha considerado a San Vicente Ferrer como el padre, o por lo menos el impulsor, de la disciplina pública. Ciertamente, y volviendo a la realidad histórica determinada por los documentos conservados, a comienzos del XVII la cofradía tiene como principal objetivo la disciplina pública acompañada por imágenes de devoción en sencillas parihuelas. Así mismo las Constituciones de 1603 hacen referencia a hechos más cercanos en el tiempo y por lo tanto más creíbles, el traslado de la sede de la cofradía desde Santa Eulalia donde se había fundado supuestamente, al convento del Carmen en el año 1589. Por estas fechas la cofradía debía ser una típica asociación de fieles del tipo de disciplina como otras muchas que había por el resto de España, y de hecho sus actos públicos no podían diferir en mucho de los de otras ciudades; la penitencia con disciplinantes, encenizados, encadenados y hermanos de luz se deberían dirigir desde la sede canónica realizando un vía crucis con parada en todas y cada una de las estaciones. Este recorrido se realizaría sin lugar a dudas en el extrarradio de la ciudad, coincidiendo el punto culminante, el Calvario, con alguna de las cruces de humilladero existentes en esta área periférica. Al parecer, con la llegada de la cofradía al Carmen se comenzó a utilizar dos imágenes que poseían los carmelitas en dicho templo desde su llegada a la ciudad tan solo unos años antes; se trataba de un busto de un Ecce Homo conocido como Cristo de las Penas y la imagen de vestir de la Soledad de María.
Con la entrada en vigor de las directrices emanadas del Concilio de Trento durante el siglo XVII, la disciplina se reorienta al interior de las ciudades, adquiriendo el carácter de manifestación pública de la fe. Además se impone la necesidad de la catequetización del pueblo,
lo que hará necesaria la presencia de grupos de imágenes que representen la Pasión de Cristo, en detrimento de las imágenes solitarias que acompañaban a los disciplinantes medievales. Es el momento en que otras cofradías murcianas como la de Jesús realizan sus primeros grupos procesionales, como la Cena o la Oración en el Huerto que serán sustituidos en la centuria siguiente por las magníficas obras de Salzillo. Precisamente en 1689 la Archicofradía de la Sangre entra en litigio con la Cofradía de Nuestro Padre Jesús para dictaminar cual de las dos debe procesionar en la tarde de Jueves Santo, pleito que gana esta última, aunque un siglo después decidirá trasladar su procesión a la mañana de Viernes Santo. Sin embargo la cofradía de la Sangre pasa por una época de apuros y controversias con la orden carmelita, derivada de la posesión de las imágenes por estos últimos y del título que debía de tener la hermandad. Con el encargo a Nicolás de Bussy en 1693 del Cristo de la Sangre para ser venerado como titular de la archicofradía se trata de zanjar estos problemas. Se logra con esto una efímera armonía que lleva consigo el encargo a Bussy nuevamente en 1699 de las restantes imágenes que conformarán la procesión, la Negación, el Pretorio y la Soledad. Pero en 1702 los carmelitas reclaman la custodia de las imágenes lo que lleva a la institución penitencial a trasladarlas a un lugar seguro coincidiendo con la anegación del convento del Carmen tras una crecida del río Segura. Es por ello que se llevan primero a la clausura del convento de San Antonio y en el mes de Mayo de ese mismo año a la de la Merced. El proceso que se inicia por parte de los carmelitas concluye con la declaración de la propiedad a favor de la Cofradía. Es un proceso difícil que favorece el conocimiento de la historia de la cofradía en este periodo pues se conservan numerosos inventarios de los bienes de la hermandad. Durante este periodo se realiza la procesión desde el centro mismo de la ciudad y no se volverá al otro lado del río hasta que no concluyan los trabajos de reconstrucción del Puente de los Peligros que había sido también destruido en la anteriormente citada crecida del río.
A finales del siglo XVIII la cofradía decide realizar un nuevo paso, el de la Samaritana y sustituir la original Virgen de la Soledad de Nicolás de Bussy. Se encomiendan ambos encargos al discípulo de Salzillo Roque López, quien sigue las pautas estilísticas de su maestro. En 1787 realiza la actual Dolorosa según el típico modelo salzillesco y en 1799 el mencionado misterio evangélico del pozo de Jacob. Sin embargo, primero la Guerra de la Independencia y después la exclaustración de 1836 supondrán un duro revés para las cofradías de toda España, y la Archicofradía de la Sangre de Murcia no se librará de dichas adversidades. Tan solo siete mayordomos quedarán como regidores de la procesión pero a partir de los años 40 se inició una renovación que consiguió en pocos años revitalizar la institución cofrade y ampliar el número de pasos. De este modo se adquieren un san Juan, el Lavatorio y el paso de las Hijas de Jerusalem al escultor italiano Santiago Baglietto, ambos desaparecidos. El último tercio del XIX constituyó el momento de mayor esplendor de la cofradía al verse sustentada por parte de la burguesía agraria local lo que supuso un notable y enriquecedor aumento de los enseres procesionales y de los pasos, estrenándose el Tribunal de Herodes del mediocre tallista Pedro Franco y auxiliado por Francisco Sánchez Tapia que sería sustituido a comienzos del siglo XX por el de Jesús en Casa de Lázaro realizado por Sánchez Araciel. También en este momento se sustituyen las anteriores imágenes del Lavatorio y San Juan por otras más notables realizadas por el valenciano Juan Dorado Brisa. Muchas de estas tallas sucumbieron a los desastres de la Guerra Civil española en 1936, dedicándose los esfuerzos de la posguerra para enmendar las pérdidas. De este modo se sustituyeron por réplicas de Sánchez Lozano algunas imágenes del paso del Pretorio (1945), excepto la imagen del Cristo algo que igualmente hizo Molera con el Cristo de la Negación (1945). Pero la mayor aportación artística vendría de la mano del escultor murciano Juan González Moreno quien realizó dos flamantes grupos escultóricos, el del Lavatorio (1952) y el de las Hijas de Jerusalem (1956). Finalmente, y tras pasar los momentos de la crisis posconciliar, los años ochenta suponen la recuperación del paso de Jesús en Casa de Lázaro en 1985 y el del Cristo de las Penas una año más tarde, ambos de José Antonio Hernández Navarro.
c) Iconografía y descripción de los pasos que acompaña. Sus autores y fechas de realización, así como de los tronos:
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El paso es popularmente conocido por el personaje conocido como “Berrugo”(por las verrugas que tiene en la cara), un personaje de caricaturesco rostro y anacrónica vestimenta que quizás pueda representar a Barrabás, aunque en la actualidad no se ha podido comprobar este dato. El trono que reproduce en talla dorada el balcón del palacio de Pilatos es iluminado a base de luz de vela por cuatro candelabros tallados en madera y dorados que se sitúan en las esquinas del mismo. Es portado por 46 nazarenos estantes bajo la dirección de su cabo de andas.
Contaba en su origen con cinco ángeles niños que recogían en otros tantos cálices el Preciosos Fruto que manaba de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, de los cuales solo uno supervivió a los destrozos de la Guerra Civil. Además dota a la imagen de un interés añadido el hecho de que fue la primera representación escultórica del Lagar Místico, del que ya existían por toda Europa y España múltiples cuadros y grabados desde la Edad Media. Hay que recordar para entender la presencia de esta imagen en Murcia que nuestra ciudad pertenece a la Provincia Capuchina del Reino de Valencia, que está dedicada a la Preciosísima Sangre de Cristo. Su rara iconografía y su especial unción religiosa, que lo convirtieron en una imagen devotísisma desde los primeros momentos de exposición al culto, lo hacen asimilable en categoría a otras imágenes del Siglo de Oro español como el Cristo de Serradilla de Badajoz o el Gran Poder de Sevilla. Desde 1899 a 1936 procesionó sobre un magnífico trono murciano tallado por José Martínez constituido por una doble peana dorada y por candelabros de forja que le daban al paso un sello personalísimo. El Cristo era revestido por un paño de pureza de brocado blanco a pesar de poseer uno original de talla. La cruz estaba realizada en madera con motivos incisivos dorados en sus caras principales y rematada por cuatro lujosas cantoneras de plata de bello diseño. En los ángulos de unión de la cruceta cuatro ráfagas también de plata enmarcaban el rostro del Divino Salvador. Todo el conjunto desapareció en los tristes días de la Guerra Civil, siendo el cuerpo de la imagen salvajemente mutilado y el rostro desfigurado. No obstante pudo ser recompuesto en 1941 por José Sánchez Lozano con gran fidelidad. El trono contemporáneo fue realizado por el tallista Gómez Sandoval en 1942 aunque sin recuperar la belleza del primitivo. Va iluminado por ocho candelabros tallados y dorados siguiendo la tipología habitual de los tronos murcianos. Fue nuevamente restaurado por los talleres de Restauración de la Comunidad Autónoma de Murcia en el año 1992 con motivo de su participación en los fastos de la Exposición Universal de Sevilla de dicho año, siendo una de las piezas más comentadas de la muestra. Durante la procesión es portado por 24 nazarenos estantes al mando de su cabo de andas. Lo anteceden una completa escolta de acólitos y monaguillos que portan entre el olor del incienso los cinco ciriales alusivos a las Llagas de Cristo, siendo custodiado su paso por Guardias Municipales con uniforme de gala y una escolta de mayordomos, cerrando su acompañamiento el recientemente recuperado “palio de respeto”.
11º- Nuestra Señora de la Soledad: Perdida la auténtica imagen de la Soledad de Bussy durante la Guerra Civil y recuperada la procesión de la misma en la noche de Viernes Santo de 1980, se optó tras figurar en el desfile diversas imágenes prestadas, por contar con una propia. Es por ello que en 1985 el escultor Antonio Campillo realizó la actual, que desfila sobre el paso del Cristo de la Sangre y antecedido, al igual que en el caso del Cristo de la Sangre, por concurrido cortejo, amenizado por los sonidos de música de capilla, que es el único acompañamiento musical de la procesión. En la actualidad se está estudiando trasladar la procesión en solitario de la Soledad a la noche de Jueves Santo.
d) Procesiones en las que toma parte. Sus características: Todos los pasos realizan su salida procesional durante la tarde del Miércoles Santo excepto el de la Soledad de María, cotitular de la Archicofradía, que desfila en la actualidad durante la madrugada del Viernes al Sábado Santo, aunque está pendiente de su traslado a la noche del Jueves Santo.
El Miércoles Santo todos los nazarenos visten túnica encarnada y
portan en sus “senás” los tradicionales caramelos junto a otras
viandas. Es una procesión popular que contrasta con la austeridad de
la del Viernes Santo en que los nazarenos de la Soledad portan
túnicas negras si bien el año 2002 se instituyó un nuevo tramo de
nazarenos con la túnica tradicional encarnada abriendo la procesión.
Mientras que en la procesión de Miércoles Santo los pasos van
acompañados de bandas de música y de los tradicionales grupos de
“carros –bocina” que interpretan la popular “burla” en la procesión de
la Soledad la imagen va acompañada de un grupo de música de
capilla.
e) Número de cofrades, nazarenos y estantes. Túnicas:
Penitentes: 3.329
Mayordomos: 888
Estantes: 470
Hermanos de devoción: 60
Damas de la Soledad: 102
Total cofrades: 4.849 a fecha de 15 de octubre de 2002.
f) Insignias más destacadas. Música:
-Cruz de Guía de madera con pinturas representando las Cinco Llagas de Cristo y la Soledad de Nuestra Señora realizadas por el sacerdote José Imbernón y cantoneras, ráfagas e INRI de plata repujada en orfebrería malagueña. Abre el desfile procesional.
-Pendón Mayor brocado en oro sobre fondo de raso rojo del año 2000. Desde el año 2002 luce el escudo de la Archicofradía bordado en el centro del mismo. Desfila recogido por cordones de pasamanería en el asta tras la cruz de guía.
-Pendón Menor de iguales características que el anterior aunque no cuenta con escudo bordado. Es del siglo XIX y antecede el paso del Santísimo Cristo de la Sangre.
-Estandarte del Cristo de la Sangre bordado al realce sobre raso rojo en el año 1950 en la propia ciudad de Murcia y pendiente de una próxima restauración. Abre la Hermandad del Cristo de la Sangre.
-Estandarte de Nuestra Señora de la Soledad bordado en oro sobre terciopelo negro en 1980 en la ciudad de Cartagena. Abre la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad en su procesión de Viernes Santo.
-Estandartes de las respectivas hermandades de la cofradía bordados en oro sobre terciopelo rojo sin el más mínimo interés artístico. Siguiendo todos ellos un modelo homogéneo con la única variante de portar un motivo alusivo a la hermandad que encabeza.
- Ciriales en número de cinco aludiendo a las Cinco Llagas de Jesucristo. Realizados en Málaga en el año 2001 van portados por acólitos que visten dalmáticas encarnadas antecediendo el paso del titular.
Música: El apartado musical se ha mejorado e incrementado notablemente en los últimos años contando con la participación de bandas de cornetas como la de la Cofradía de la Samaritana de Alguazas, la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Soledad de Huescar (Granada), la Banda de Música de Huescar (Granada), la Banda Municipal de Cehegín (Murcia), etc... a parte de los ya nombrados con anterioridad grupos de tambores y“carros-bocina” de la propio archicofradía que cuentan en la actualidad con cuatro nutridas secciones y que realizan los tradicionales toques de burla de la Semana Santa Murciana (datados en el siglo XVIII), a parte de participar la mañana de Martes Santo en la popular Convocatoria (también del siglo XVIII).
En cuanto a composiciones musicales propias la Archicofradía cuenta con la marcha titulada “Preciosísima Sangre” de J. Salas.
g) Actos religiosos y culturales: Quinario al Santísimo Cristo de la Sangre que se inicia el Miércoles de Ceniza, Triduo a Nuestra Señora de la Soledad también durante la Cuaresma, Misa de Cofrades en la mañana del Miércoles Santo, Misa de difuntos el primer miércoles del mes de Noviembre y Misa de Hermandad todos los primeros miércoles de mes.
Semana Cultural durante la Cuaresma con exposiciones de escultura, pintura, concursos literarios juveniles, conciertos de reputadas bandas de música cofrade como la Agrupación Musical de Nuestra Señora de la Soledad de Huescar (Granada) o la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Triana (Sevilla).
h) No tiene de momento página web y el correo electrónico es cofradía@coloraos.com
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