UNA REFLEXIÓN PARA CADA DIA DE LA CUARESMA 2004
Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de
oración con la "oración inicial para cada día"; después, leyendo con atención el
"texto de cada día", charlas con Dios y con María; por último, terminar rezando
la "oración final".
Dos ideas previas:
1. PROHIBIDO CORRER: Es corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está.
2. LO QUE NO ESTÁ ESCRITO: ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está
escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con Él.
ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA
Señor mío, Jesucristo, creo firmemente que estás aquí; en estos pocos minutos de
oración que empiezo ahora quiero pedirte y agradecerte.
PEDIRTE la gracia de darme más cuenta de que Tú vives, me escuchas y me amas;
tanto, que has querido morir libremente por mí en la cruz y renovar cada día en
la Misa ese sacrificio.
Y AGRADECERTE con obras lo mucho que me amas: ¡ Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué
quieres, Señor, de mí?
ORACIÓN FINAL
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Día 1º. MIÉRCOLES DE CENIZA (25 de Febrero)
Por qué la cuaresma. ¡Qué absurdo! Si te fijas, los hombres estamos
continuamente con el Yo en la boca: que si me han dicho, si siempre tengo que
hacerlo yo, si me tienen manía, si era mío o para mí, que si yo he metido el
gol, si yo le dije y entonces .... si me apetece a mí, qué pensarán de mí, ... y
mil frases más que conjugan con distintos verbos el Yo, a Mí, Mío.
Y hoy, miércoles de ceniza, la Iglesia nos recuerda: polvo eres y en polvo te
convertirás. ¿Sabes qué quiere decir eso? Dios creó el cuerpo de Adán de la
tierra, y nuestro cuerpo volverá a ser tierra con la muerte. Y nuestra alma
volverá a Dios:
a) Si es una persona que ha amado a Dios se quedará disfrutando de Dios ya para
siempre.
b) Y si es una persona que ha amado el YO, lo MÍO y el A MI no podrá estar en el
Cielo porque allí sólo pueden ir los que han querido y quieren a Dios; y éstos
también ya para siempre.
Por eso empieza así la Cuaresma: tenemos que ir amando a Dios y olvidando
-matando- el Yo. Es tiempo para recordar que mi cuerpo se convertirá en polvo;
recordar que tengo que cuidar la vida de mi alma; pedir más perdón por mis
pecados; prepararme para recibir la salvación y el amor de Jesús que
conmemoramos en la Semana Santa.
Dile a la Virgen que te gustaría vivir la Cuaresma como Ella quiere que lo
hagas. Y pídele que te recuerde y te ayude a hacer con cariño este rato de
oración estos 40 días. Le darás una alegría a Jesús. Se lo merece.
Ahora es el momento importante, en el que tú hablas a Dios con tus palabras,
comentándole algo de lo que has leído. Cuando lo hayas hecho termina con la
oración final.
Día 2º. JUEVES 26 de Febrero
Santa Misa. A media tarde, Jorge entra en la cocina como un huracán y le dice a
su mujer: "Hola, cariño... Voy a cambiarme. Felipe y yo vamos a jugar un partido
de tenis antes de que se haga de noche". "¡Pero, Jorge! -objeta su mujer- es muy
tarde y tenía preparada una excelente cena: carne a la borgoñesa, y verduras, y
una tarta de limón." "Lo siento, cariño -responde Jorge- tomaré un bocadillo en
un bar. Tómatelo tú..."
A los cinco minutos, Jorge ya está en camino. Su mujer no puede reprimir el
llanto.
"No me quiere", solloza contemplando la excelente cena que había preparado a su
marido.
Cualquier mujer que lea esto simpatizará con la esposa de Jorge y hasta muchos
hombres le darán la razón, sin pensar que casi todos somos culpables de una
falta de consideración semejante, y en mucho mayor grado.
Falta de consideración con Jesús. Desprecio de¡ amor que ha derrochado con
nosotros. Indiferencia ante el Gran Banquete -la Eucaristía, la Comunión- a que
nos invita.
¿Vas a Misa siempre que puedes? ¿Adelantas el estudio para poder ir a estar con
tu Amigo acompañándole en la Pasión, que eso es la Misa? Qué buen propósito:
durante la Cuaresma ir a Misa siempre que pueda, todos los días que me sea
posible.
Lo que no está escrito es ahora cuando puedes decírselo, comentando el texto que
has leído y las preguntas. Después termina con la oración final.
Día 3º. VIERNES 27 de Febrero
Rechazar excusas. El cardenal Mindszenty era cardenal en Hungría cuando este
país fue tomado por los comunistas. En seguida lo metieron en la cárcel, donde
pasó muchos años, años que fueron un martirio. Salió de la cárcel cuando Hungría
se independizó de la Rusia comunista; era ya muy mayor y murió al poco tiempo.
Durante los muchos años que pasó encarcelado fue un ejemplo como cristiano por
su fortaleza y fidelidad a Dios y a la Iglesia. Una muestra, es, por ejemplo, su
firmeza en vivir la abstinencia, que es el mandamiento de la Iglesia que nos
manda a los cristianos mayores de 14 años, que vivamos la mortificación de no
comer carne los viernes de todo el año. Como sabes, fuera de la Cuaresma la
abstinencia de carne se puede sustituir por otro acto penitencial (oración,
mortificación o limosna); pero durante la cuaresma no.
Todos los viernes, y sólo los viernes, le daban carne para comer y cenar. El
cardenal sabía perfectamente que en sus circunstancias no le obligaba esa ley de
la Iglesia, pero jamás tomaba aquella carne. Quería libremente vivir aquella
mortificación.
En sus "memorias" escribe este diálogo con el Comandante de la prisión, un día
en que el policía no pudo aguantar más aquella actitud:
- ¿Cree usted que son los presos quienes dictan el reglamento en la cárcel?
- No; no creo semejante cosa.
- Pues entonces coma lo que se le da.
- Los viernes no como carne.
- No le daré otra cosa.
- Tampoco pido que me dé otra comida. Pero si me da carne no la comeré los
viernes.
- En tal caso, le castigaré.
- Estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo.
Aquel día la comida se quedó sobre la mesa. Se la llevaron poco antes de la
cena, que también consistió en un poco de carne, La escena se repitió en los
sucesivos viernes, hasta que acabaron por dársela los domingos.
Puedes decirle ahora a Dios lo que sigue, pero dándote cuenta de que le estás
hablando y ÉL te está escuchando.
Señor, cuántas veces yo tengo compasión de mí mismo, y me busco excusas para no
mortificarme, o no obedecer a mi madre la iglesia. A veces, por el deporte o por
el estudio soy capaz de esforzarme y sufrir, y sin embargo cuando lo tengo que
hacer por ti me echo para atrás. Si te amase más, sería más generoso y fuerte.
Te amo, Señor, pero quiero amarte más. La próxima vez que ante una mortificación
me venga a la cabeza una excusa, la rechazaré "porque te quiero". Y, en
concreto, seré en la abstinencia de comer carne porque te quiero.
Día 4º. SÁBADO 28 de Febrero
Su Cruz y mi Cruz. La cruz de Cristo no era sólo el leño que llevó a cuestas y
en el que murió. La cruz de Jesús fue, junto a ésa, el dolor de la soledad, las
injusticias que sufrió, los insultos que recibió... Los de aquel momento y los
de toda la historia. El dolor que siente por lo que yo he hecho mal hoy contra
otra persona, o contra mí mismo o contra Él. Esa es su cruz. Por eso yo soy
RESPONSABLE DE LA CRUZ DE JESUS.
Y mi cruz de cada día, la que tengo que coger para seguirle, no es un leño de
madera. Mi cruz es el dolor de la enfermedad, las injusticias que sufro, el
cansancio en el trabajo, el dolor que me supone luchar contra la pereza, el
esfuerzo por ser generoso -porque me cuesta dar mis cosas-. Mi Cruz es trabajar
bien cuando no me apetece. Y saber pisotearme y obedecer cuando no quiero, y...
Mi cruz es el DOLOR QUE SUPONE A VECES ACTUAR DE ACUERDO CON EL AMAR A DIOS, CON
EL AMAR A LOS DEMÁS -más que a mí mismo- y CON EL AMARME BIEN A Mí MISMO ¿para
perfeccionarme y no destruirme?.
Durante esta cuaresma, Señor, quiero coger mi cruz de cada día porque quiero
seguirte. ¡Que sea generoso, Dios mío!
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 5º. DOMINGO PRIMERO (29 de Febrero)
Confesión. Papá y mamá están ocupados trabajando en el jardín y ruegan a la
pequeña Sofía, su hija, que ponga la mesa. Sofía, que está viendo su programa
favorito de televisión, dice que sí, pero continúa ante el televisor, de tal
forma que cuando sus padres entran en casa, la mesa no está puesta. Aquello
desagrada a los padres, pero no les ofende, porque en la desobediencia de Sofía
ha habido poco interés, descuido, poca malicia, ir a lo suyo en algo pequeño.
Una noche, sin embargo, Vanesa, la hija mayor, ya en la puerta, se enfrenta a
sus padres y les dice: "¡Ya estoy harta de que me digáis a qué hora tengo que
regresar. Volveré cuando me apetezca, os guste o no!". Y, dando un portazo,
desaparece. En este caso, está claro que hay mayor malicia, una desobediencia
buscada y querida, que lleva consigo desprecio a los padres y rechazo de su
autoridad. Entre la desobediencia de Sofía y la de Vanesa, hay una diferencia.
Pues bien, tal es la diferencia que existe, desde el punto de vista de Dios,
entre el pecado mortal y el pecado venial; una diferencia inconmensurable. El
pecado mortal mata la presencia de Dios en mí; rompe y destruye mi relación con
Dios: le doy un portazo y desaparezco.
Señor, te pido que me ayudes a darme cada vez más cuenta de que mis pecados, son
actos míos que te duelen a ti, momentos en los que paso de ti, elijo lo que a mí
me viene bien, dejándote a ti o a otros de lado; y por lo tanto mis pecados te
duelen. Dame dolor de mis pecados, dolor de amor.
¿Esperas más de un día para confesarte si has cometido algún pecado mortal? ¿ Te
duelen de verdad los pecados veniales? ¡Madre mía, antes morir que pecar!
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 6º. LUNES PRIMERO (1 de Marzo)
A Dios le afecta todo, porque lo ve todo. Felipe, uno de los apóstoles, era
amigo de Natanael, y le dice a éste que quiere presentarle a Jesús, porque era
el Hijo de Dios. Natanael duda mucho que un carpintero de un pueblucho como
Nazareth, pudiese ser el Mesías. Pero Felipe se lo presenta, y con una frase de
Jesús, Natanael se convirtió. Y ésta fue la frase: CUANDO ESTABAS DEBAJO DE LA
HIGUERA, TE VÍ.
Algo habría hecho Natanael debajo de la higuera. No sabemos qué. Lo había hecho
a solas, algo que nadie sabía. Pero resulta que, a pesar de haberse asegurado
para estar solo, resulta que Jesús le vio. Y alguien que ve lo que sólo yo sé y
hago, ése tiene que ser Dios. Por eso le contesta Natanael a Jesús: Tú eres el
Hijo de Dios.
Esta mañana cuando te has despertado, Dios te estaba viendo. Y lo que has
pensado cuando ese amigo te ha dicho tal cosa, Dios lo ha visto. Y eso que has
guardado para que no te lo pidiesen, Dios te lo ha visto. Y ese esfuerzo por
sonreír a ése que te cae mal, Dios lo ha visto... Y COMO DIOS VE TODO LO TUYO,
TODO LO TUYO LE AFECTA.
Dios mío, que me dé cuenta de que todo el día y toda la noche estoy en Tu
presencia. ¡Cuántas alegrías puedo darte en un día! ¡y cuánto dolor puedo
causarte también en un día! ¡Creo que me ves y que me oyes! Gracias, y auméntame
la fe.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 7º. MARTES PRIMERO (2 de Marzo)
Pecado. Siempre que hablo del pecado, sobre todo del pecado mortal, viene a mi
mente el triste recuerdo de una tragedia que presencié un día. Un niño de unos
tres años corría por el césped del jardín de su casa, perseguido por su madre:
"¡Ven aquí, Jimmy!", gritaba ésta. "¡No atravieses el seto!". Pero Jimmy no le
hizo ningún caso. Traspasó el seto y sorteó hábilmente los automóviles
estacionados en la calzada, hasta que un coche que pasaba le lanzó por los
aires. Su cuerpecillo roto fue a caer casi en brazos de su madre.
Dejando aparte el hecho de que Jimmy era demasiado joven para responder de sus
actos, la escena recuerda mucho la actitud de Dios con los pecadores. "¡Ven
aquí, ven aquí!", grita ansiosamente, con su gracia, cuando un alma corre hacia
el pecado. Pero el pecador, ajeno a todo lo que no sea su deseo, hace oídos
sordos a la voz de Dios y sale voluntariamente al encuentro de la muerte. La
estupidez es un elemento siempre presente en el pecado.
Señor, no quiero ofenderte, pero a veces me olvido de Ti y, cuando llega el
momento me vence la estupidez. Perdona, Señor, desde ahora con tu gracia odiaré
el pecado, también los pequeños, y te pediré perdón por ellos en la confesión.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 8º. MIÉRCOLES PRIMERO (3 de Marzo)
Dios no se asusta de mí. Quizá hayas visto la película "Tarzán en Nueva York".
Describe las divertidas aventuras de Tarzán y Chita cuando son trasladados en
avión desde la selva a la ciudad de los rascacielos, donde todo les llena de
asombro y les ocurren mil peripecias.
Chita protagoniza una de las sorpresas: al llegar a la habitación del hotel ve
reflejada su fea cara sobre el gran espejo del armario. El susto fue tan
descomunal que, lanzando un terrible bramido presa de pavor, salió corriendo: no
se imaginaba que aquel feísimo "monstruo" que ha visto en la habitación es su
propia imagen reflejada en el espejo.
La escena acaba bien: Chita se refugió en los brazos de Tarzán, que la cogió con
afecto, calmándola con sus caricias. Y es que Tarzán quería a Chita como era:
con sus pelos negros y largos, su rostro de irracional y su mirada extraviada.
Dios nos quiere a cada uno de nosotros infinitamente más: sabe mejor que nadie
cómo somos; conoce nuestros fallos; no ignora que somos miserables y que tenemos
muchos defectos. Nos conoce mucho mejor que podemos conocernos a nosotros
mismos, y tiene en cuenta nuestras cosas buenas y nuestros deseos de mejorar.
Dios no se asusta de nuestras fealdades.
Gracias, Dios mío, porque me quieres a mí y a cada uno más que todas las madres
del mundo puedan querer a sus hijos; no te asustas ante nuestras torpezas, ni
ante nuestras miserias, y nos acoges con un cariño infinitamente mayor que el
que tenía Tarzán a Chita. El problema es que cuando yo voy descubriendo lo feo
que soy (mis limitaciones, fallos, miserias, etc) me puedo "medio asustar" y
pensar que no me es posible ser santo, que no puedo estar cerca de ti, entonces
puedo desanimarme, olvidarme de que Tú me quieres como soy, y alejarme de Ti.
Que no me pase esto, Señor. Si alguna vez me alejo de Ti, volveré corriendo a tu
lado contándote lo que me pasa.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 9º. JUEVES PRIMERO (4 de Marzo)
Conversión. La Cuaresma es buen momento para una profunda conversión. Conversión
significa cambiar la dirección de tu vida, quizá perezosa, quizá facilona.
¡Cuántas veces buscas la felicidad en una vida cómoda! Y sabemos que para
alcanzar la felicidad lo que se necesita es amor, servicio a los demás, corazón
que se da. Es una paradoja: para vivir y ser feliz, hay que morir, no buscar la
felicidad cómodamente. Para tener hay que dar. Ahora Jesús puede ayudarte. Te
propongo un cambio en concreto, por si te sirve: morir a la ley del gusto.
Debes morir a la ley del gusto: Hacer las cosas porque me gusta, me apetece, me
va bien.... Un cristiano hace las cosas por dar gusto a Jesús: Porque le gustará
a Jesús, le dará una alegría, le interesará que yo haga esto, o lo otro.
Madre mía, que siempre actúe para darle gusto a tu Hijo; que muera a la ley del
gusto mío. Esta es la elección que tengo que hacer vivir esclavo de mis
caprichos, o vivir con la ilusión de hacerme esclavo de Dios. Prefiero esto
último, María, pero ayúdame.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 10º. VIERNES PRIMERO (5 de Marzo)
Rezaba por los secuestradores. El 12 de abril de 1993 secuestran a una joven
madrileña, Anabel Segura, mientras hace footing cerca de su casa. Después de dos
años de secuestro encontraron su cuerpo ya sin vida. Su padre, José, es un
ejemplo como persona y como cristiano. Transcribo unas preguntas de una
entrevista que le hacen en Mundo Cristiano:
- Dos años y medio: ¿en qué es distinto ahora don José Segura, el padre de
Anabel?
- En la fe, sin duda.
- Pero esa fe, a mí me parece que no es de ahora.
- No, desde luego. A nosotros nos viene de familia, pero se hace más profunda;
situaciones como ésta te sirven para acercarte más. Lógicamente hay momentos de
duda, o mejor de desconcierto: ¿cómo puede Dios permitir algunas cosas? Pero
uno, en el fondo de su alma, sabe que Dios sabe más.
¿Y nunca la rebelión? ¿Puede uno no rebelarse?
Mi experiencia es que se puede: no sé cómo, pero con la ayuda de Dios, yo he
podido no rebelarme.
¿Pero el odio? ¿Se puede sin ser un héroe vencer al odio?
Odio no hemos tenido nunca. Me lo preguntaba un periodista en los primeros días,
en esta misma sala, cuando los ánimos estaban más alterados, y le tuve que dar
la misma respuesta. A usted quizá se lo puedo explicar más y sé que me
entenderá: desde el principio he pedido al Señor por Anabel y por sus
secuestradores, unas veces antes por Anabel y otras veces antes por ellos, por
si Dios les tocaba el corazón. Desde el principio. Lógicamente, en la sociedad
española hay unas reglas de juego, unas normas y unas leyes y según esas leyes
tendrán que ser juzgados,
Odio no. Pienso que si su mente funciona bien, estarán sufriendo ahora tanto
como sufro yo. Por muy especiales que sean, es imposible que estén tranquilos,
que puedan dormir bien. Sobre todo, si no pueden rezar, si no tienen confianza
en alguien, si no pueden abrirse a nadie.
Señor, creo en Ti. ¡Cómo ayudas a los tuyos para que se comporten como lo
hubieses hecho Tú! Cuando no entienda algo, que en el fondo de mi alma sepa que
Tú sabes más. Que ame y rece por los que no me quieren o los que obran contra
mi. ¡Amar al enemigo! Eso quiero. Solo podré con tu ayuda. ¡María, ayuda a tus
hijos!
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leido. Después termina con
la oración final.
Día 11º. SÁBADO PRIMERO (6 de Marzo)
Muerte. Tal vez hayas asistido alguna vez a la proyección de un video en casa de
un amigo que quiere mostrarte lo mucho que ha disfrutado en su último viaje por
el Caribe. De repente, para hacerse el gracioso, da el interruptor y la cinta se
detiene; en la pantalla queda la imagen congelada en su acción: Una expresión
bobalicona, un ceño fruncido, una ingenua sonrisa... Resulta cómico y todo el
mundo se ríe. Sin embargo, no nos entrará la risa cuando Dios interrumpa la
cinta de nuestra vida y quedemos captados para siempre en nuestra fealdad o en
nuestra hermosura. Por eso debemos estar preparados, en gracia, para recibir a
la muerte, que es un cambio de casa. Por eso repetía Jesús: Velad y orad, porque
no sabéis el día ni la hora.
¿Eres consciente de que Jesús puede que te llame en cualquier momento? ¿y de que
vale la pena morir bien porque comparado con la tierra el cielo dura
infinitamente más?
Madre mía, ayúdame a estar preparado para cuando me llame Jesús. Pero no de
cualquier manera: con toda la gracia que me sea posible. Tú eres la llena de
gracia, esto es, que Dios te llenaba, no había nada tuyo personal que se
opusiese a Dios; El hacía a través de ti todo lo que quería, porque le dejabas.
Así quiero vivir y morir yo.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 12º. DOMINGO SEGUNDO (7 de Marzo)
Tendremos una eternidad para descansar. "Cualquier persona -ha dicho Joaquín
Navarro Valls, portavoz oficial de la Santa Sede hablando de Juan Pablo II- con
mucha menos responsabilidad que la que él soporta, tiene su sistema de descanso,
su fin de semana intocable, su deporte, cosas todas ellas que probablemente son
necesarias. En el caso del Papa, nada de eso existe. Su único descanso es la
posibilidad de caminar por una terraza que hay encima de su apartamento. En diez
años de pontificado, en total serán cuatro las veces que ha podido salir un día
a la montaña. Cuando alguna vez le han dicho: "Santo Padre, está cansado ... ",
la respuesta que ha dado en tono humorístico ha sido: "Tendremos una eternidad
para descansar".
Como ha dicho, también con humor, André Frossard, "hasta ahora, el único medio
que se ha descubierto para obligarle a dejar el trabajo es la anestesia total".
Y decía en Uruguay: Jesucristo, nuestro Señor, es también nuestro guía y modelo.
"Todo lo hizo bien" decían de Él las gentes. Cada uno de nosotros -asumida por
la fe nuestra condición de hijos de Dios en Cristo- hemos de esforzarnos por
seguir sus huellas en el trabajo de cada día. Como leemos en el Antiguo
Testamento, no se le deben hacer a Dios ofrendas defectuosas. Los cristianos
serán verdaderamente "sal de la tierra" y "luz del mundo", si saben dar a su
trabajo la calidad humana de una obra bien hecha, con amor de Dios y con
espíritu de servicio al prójimo".
Señor, quiero trabajar en serio. Y cuando esté cansado, también. A partir de
ahora, cuando empiece a trabajar te lo ofreceré, te lo regalaré. Por eso
intentaré que no sea defectuoso, sino algo bien hecho. Y ya, sólo porque es mi
regalo para Ti, mi trabajo es importante. Este es mi propósito: en cuaresma
trabajar bien por Ti. Y cansarme trabajando.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 13º. LUNES SEGUNDO (8 de Marzo)
Amar al enemigo. Perdonar todo y siempre. El 13 de mayo de 1981, fiesta de la
Virgen de Fátima, miles de personas acuden a la plaza de San Pedro para ver a
Juan Pablo II. Una niña rubia con un globo azul levanta sus manitas al Papa, que
la toma en sus brazos y la levanta en alto sonriente. "Nada hacía presentir
-comenta el secretario del Papa, don Estanislao- lo que iba a suceder. Cuando el
Santo Padre daba la segunda vuelta a la plaza, el turco Alí Agca disparó contra
él, ( ... ). Yo estaba sentado como de costumbre detrás de¡ Santo Padre, y la
bala, a pesar de su fuerza, cayó entre nosotros en el automóvil, a mis pies. La
otra rozó el codo derecho, quemó la piel y fue a herir a otras personas ( ...
)".
"¿Qué pensé? Nadie creía que una cosa así fuera posible ( ... ) Vi que el Santo
Padre había sido alcanzado. Entonces le pregunté:
¿Dónde está herido?" Me respondió: "En el vientre". Todavía le pregunté: "¿Es
doloroso?". Y me respondió: "Sí"."
"El Santo Padre no nos miraba. Con los ojos cerrados, sufría mucho y repetía
breves plegarias exclamatorias. Si no recuerdo mal, eran sobre todo: "¡María,
Madre mía! ¡María, Madre mía!."
"Cuando llegamos al hospital todo era confusión. Una cosa era prepararse para
recibir a un Papa, y otra verle llegar exangüe e inconsciente La operación duró
cinco horas y veinte minutos, el pulso era casi imperceptible. Todos temíamos lo
peor. Le administré el sacramento de la Unción, justo antes de la intervención.
El Santo Padre estaba inconsciente."
"La esperanza renació durante la operación gradualmente. Al principio parecía
que la muerte era inevitable: el Santo Padre había perdido las tres cuartas
partes de su sangre".
"Es extraordinario que la bala no destruyese en su trayectoria ningún órgano
esencial. Una bala de nueve milímetros es un proyectil de una brutalidad
inaudita. Para no causar daños irreparables en una parte tan compleja del
cuerpo, tuvo que seguir una trayectoria improbable. Pasó a unos milímetros de la
aorta. Si la hubiera alcanzado, habría sido la muerte instantánea. No tocó la
espina dorsal ni ningún punto vital. Digamos, entre nosotros, milagrosamente. "
El Papa estuvo en serio peligro de muerte hasta el 15 de julio. Pero en cuanto
pudo, Juan Pablo II se desplazó hasta la cárcel donde estaba prisionero Alí Agca,
quien le disparó. Habló con él, a solas, durante mucho tiempo. Le perdonó. Le
ayudó.
Señor, qué ejemplo para mí. Como Tú, que perdonaste desde la Cruz a los que
crucificaban: "Perdónales, Padre". iQue perdone siempre! ¡Ayúdame! Como
cristiano no puedo guardar rencor nunca, me hagan lo que me hagan.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 14º. MARTES SEGUNDO (9 de Marzo)
Callar. Después de ser condenado, Pilatos ordena que azoten a Jesús. Dos
soldados brutales descargan toda su fuerza sobre la espalda de Jesús. Noventa
golpes pueden contarse en la sábana santa. Cada látigo tenía varias cuerdas y la
punta de las cuerdas poseía pequeños trozos de plomo sin pulir, con puntas y
salientes que hirieron todo el cuerpo de nuestro Dios. Jesús lo sufrió por ti y
por mí. Era tan doloroso que muchos de los condenados morían en la flagelación.
María, nuestra madre, lo ve todo y sufre, pero se calla, porque quiere que Jesús
nos salve y para ello debe morir.
Madre, haz que sepa callar; no contestar a mis padres, no protestar, no decir
siempre la última palabra. Aunque sea injusto, o tenga motivos para protestar..
que me calle. También Tú podrías haber dicho muchas cosas, y te callaste. Me
cuesta pero ayúdame: que sepa callar.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 15º. MIÉRCOLES SEGUNDO (10 de Marzo)
Se curó el monstruo. Lo escribía J. Urteaga: "Ocurrió en un pueblo español.
Intervienen como protagonistas: un muchacho enfermo, su familia, una ermita
dedicada a Santa María y muchas súplicas.
El chico tiene 14 años, era alegre, dinámico, dicharachero, incapaz de estarse
quieto un instante, deportista ... ; en muy poco tiempo el muchacho ha sufrido
un cambio espectacular. Una parálisis progresiva le tiene inmovilizado en un
sillón de ruedas. Toda aquella alegría contagiosa se ha transformado en un
infierno, especialmente para la familia; en lo humano es inútil, en lo
espiritual un pequeño monstruo egoísta. Todos deben servirle, cuidarle,
atenderle, desvivirse por él. Todo es poco.
Una luz se ha encendido en el alma de su madre. Le llevaran a la ermita. Rezarán
a la Virgen. Le pedirán su curación. Se hará el milagro.
Llegó el día. Ante la reja hay una madre que habla en voz alta con la Virgen,
sin que le importe ni poco ni mucho que haya gente en su entorno.
¡María, tienes que cuidar a mi hija! ¡Es mi pequeña! Cúrala María. Que fallen
los diagnósticos. ¡Qué no sea cáncer! Esta niña es todo lo que tengo en mi vida.
¡Cómo te la vas a llevar! ¡María, que no sea cáncer! Ella también te lo pide. Me
ha dicho que venga a rezarte a la ermita. ¡Anda, María, que no sea cáncer!
Poco después, aquella madre angustiada, santiguándose, abandonó la reja de la
ermita.
Es ahora cuando la otra madre, la de nuestro muchacho, se acerca para decirle,
al tiempo, con miedo y con dulzura:
¡Hijo!, ¿ya has Pedido a la Virgen ... ?
Y se realiza el portento.
- Sí, mamá. He pedido la curación ... He pedido a la Virgen que no sea cáncer.
Señor, a veces yo también soy un auténtico monstruo por el egoísmo. Si ser
cristiano es parecerse a Ti... me tienes que cambiar. ¡Qué piense en los demás!
¡que haga más por los demás que por mi! ¡que ayude, que haga favores, que me dé
cuenta de lo que necesitan o de lo que podría alegrarles! ¡Cúrame, Madre mía, y
dame mi corazón generoso! Gracias.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 16º. JUEVES SEGUNDO (11 de Marzo)
Vocación. El director de una película de cine está ocupado en la tarea de
escoger una actriz para protagonista de la película. Está sentado frente a su
mesa de trabajo, sobre la cual yacen desplegadas docenas de fotografías
facilitadas por los agentes cinematográficos. Al cabo de un rato, escoge una de
ellas, la contempla detenidamente y dice a su secretaria: "Sí, éste es el tipo
de mujer que necesito, llámela y cítela aquí mañana". Ni que decir tiene que hay
una inmensa diferencia entre un director cinematográfico y Dios, entre Hollywood
y el Cielo. Con todo, a través de este ejemplo podemos hacernos una idea de la
razón de ser de nuestra existencia. Allá, en lo más profundo de la eternidad,
Dios planeó el universo entero y escogió a los protagonistas del gran argumento
que habría de desarrollarse hasta el fin de los tiempos. Ante su divina mente
fueron desfilando las fotografías de las almas ilimitadas en número que él podía
crear.
Cuando se topó con tu imagen, se detuvo y dijo: "Quiero darle mi vida a esta
persona, para que sea feliz. La necesito para que desarrolle un papel único,
personal, y luego, goce de mi presencia durante toda la eternidad... Sí, la voy
a crear". Ahora ya sabes cuál es tu misión. Eres el protagonista. De que tú
hagas o dejes de hacer lo que Dios ha pensado para ti depende que muchas
personas sean felices o no, se salven o no. Tus amigos necesitan que les ayudes
a conocer a Jesús.
Madre mía, que como tú, diga a Jesús que sí en los planes que Él tiene para mí.
Señor, quiero lo que quieras, quiero cuando quieras, quiero como quieras, quiero
mientras quieras.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído, Después termina con
la oración final.
Día 17º. VIERNES SEGUNDO (12 de Marzo)
Amar hasta el martirio. Los bandidos encuentran al padre Bressini en Canadá con
un ladrón que se acababa de convertir al cristianismo, y a los dos los torturan.
Fue un martirio lento y refinado: Un día es una uña arrancada, al día siguiente
la falange de un dedo y así durante semanas. El padre Bressin¡ mandaba escribir
así al Superior de los jesuitas: "No me queda más que un dedo entero, me han
arrancado algunas uñas con los dientes. En seis veces han quemado seis falanges.
Sólo en las manos me han aplicado el fuego y el hierro más de dieciocho veces y
me obligaban a cantar durante el suplicio".
Cuando le tocó el suplicio al ladrón decía: "Padre Bressini, ya no puedo más.
Veo que voy a flaquear. ¡Pronto, pronto, Padre, muéstrame tus manos! Ellas me
dicen cómo hay que amar a Dios".
Cuando miramos un crucifijo, al ver clavadas las manos y los pies y la cabeza
con las espinas deberíamos decir como el joven ladrón:
"En tu Cruz veo cómo me has amado, Señor. Tus llagas me darán fuerzas para
seguir aguantando -amando- las pequeñas cruces que permitas en mi vida".
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 18º. SÁBADO SEGUNDO (13 de Marzo)
No mucho: ¡todo! Habrás visto la película de "Los 7 magníficos": A Yul Briner le
quieren contratar unos mejicanos para que les defienda de unos bandidos; son
campesinos; muy pobres. Le ofrecen todo lo que tienen, envuelto en un paño. Yul
lo ve y dice: "Siempre me han ofrecido mucho, pero nunca todo". Aceptó, ¡claro!
Dile ahora a Jesús: Con lo que Tú me amas (has dado la vida por mí), no puedo
quedarme corto dándote sólo muchas cosas; te doy toda mi vida: quiero todo lo
que Tú quieras.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 19º. DOMINGO TERCERO (14 de Marzo)
Tres formas de hacer daño a Dios. Hay tres formas de hacer sufrir y llorar a una
madre. Además de la más elemental, que sería atacarle a ella directamente:
golpeándola o insultándola, hay otras dos en las que le podemos hacer sufrir
igualmente. Una de ellas es hacer algo malo a mi hermano. Si yo le doy una
paliza a un hermano mío, y mi madre se entera, le dolerá incluso más que si le
maltrato a ella.
Otra forma de hacerle sufrir es hacer algo que sea malo para mí, algo que me
empeore. Como mi madre me quiere eso le dolerá. Imagínate que ve cómo te cortas
un brazo: no lo aguantaría.
Dios te ve siempre -no como un espía sino como alguien que te quiere mucho- y
sufre cada vez que te ve hacer algo QUE HACE DAÑO A OTRA PERSONA, porque esa
otra persona es hija de Él y cada vez que te ve HACERTE DAÑO A TI MISMO, y cada
vez que te ve hacer algo QUE LE HACE DAÑO A ÉL. Por eso es bueno que todas las
noches, cuando te acuestes, hagas un repaso del día, un examen de conciencia, y
pidas perdón a Dios por esas cosas que Él ha visto y no le han gustado.
El examen de conciencia lo puedes hacer así: ¿Cómo me he portado con Dios? ¿Cómo
me he portado con los demás? ¿Cómo me he portado conmigo mismo? Dios mío, a
partir de ahora haré el examen todas las noches. Y te pediré perdón por el daño
que haya hecho cada día de alguna de estas tres formas. Y también te agradeceré
tu compañía. ¡Recuérdamelo!, y gracias.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 20º. LUNES TERCERO (15 - Marzo)
El pobre es el egoísta. "Hay diversas clases de pobreza -cuenta la madre Teresa
de Calcuta-. En la India hay gente que muere de hambre. Un puñado de arroz es
precioso, valiosísimo. En los países occidentales, sin embargo, no hay pobreza
en ese sentido. Nadie muere de hambre y ni siquiera abundan los pobres como en
la India... Pero existe otra clase de pobreza, la del espíritu que es mucho
peor. La gente no cree en Dios, no reza, no ama, va a lo suyo... Es una pobreza
del alma, una sequedad del corazón que resulta mucho más difícil de "remediar".
¿Puedes tener tú esa pobreza? Pídeles a Jesús y a María que nunca caigas en esa
pobreza de espíritu; que te ayuden a quererles cada día más y a acudir a ellos
ante cualquier necesidad, y que te ayuden a querer a los demás. ¡Jesús, María,
que no olvide rezar ni por la noche ni al levantarme! Que sea generoso: porque
el verdaderamente "pobre" es el egoísta.
Continúa hablando a Dios con tus palabras
Día 21º. MARTES TERCERO (16-Marzo)
Confesiones descuidadas. Cuentan que un obrero había encontrado un billete de
mil dólares; no le llamó mucho la atención porque en América los billetes son
iguales aunque tengan más valor y aquel papelito no le impresionó demasiado. Se
lo guardó en un bolsillo, varios días más tarde, al pasar por un Banco, entró a
preguntar cuánto valía.
Casi se desmaya cuando se lo dijeron, pues la suma equivalía a tres meses de su
jornal...
No es raro encontrarse con gente que no sabe lo que tiene; puede ser un cuadro
de un pintor famoso, un objeto antiguo, unas monedas raras, unos sellos
valiosísimos... Cuando nos enteramos, solemos sentir una especie de envidia. No
se nos ocurre pensar que nosotros también tenemos un tesoro que quizá no
apreciamos: El Sacramento de la Penitencia. Tal vez al recibirlo frecuentemente
y sepamos que no sólo sirve para perdonar los pecados graves, sino también los
leves; que aumenta la gracia santificante y nos proporciona una gracia especial
para rechazar las tentaciones... Sin embargo, a lo mejor nos parece que no nos
aprovecha demasiado, que no nos hace mejores; que nos acusamos una y otra vez de
los mismos pecados, inútilmente... Si eso pensamos, lo más probable es que
nuestras confesiones no sean buenas. La Penitencia es un sacramento que Jesús
pagó con su vida. Debemos cuidar todo lo que tiene que ver con la confesión.
¿Hago bien el examen? ¿Pido perdón con dolor? ¿Digo los pecados en concreto y
también los veniales? ¿Hago propósito de no volver a cometerlos? ¿Cumplo la
penitencia?
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 22º. MIÉRCOLES TERCERO (17-Marzo)
Desagravio. ¡Señor perdónales porque no saben lo que hacen! Estas fueron casi
las últimas palabras que Jesús dijo antes de morir en la Cruz. Dios perdona
siempre que le pedimos perdón, pero desafortunadamente no todos los hombres
tienen la costumbre de pedir perdón y de terminar con cosas o actitudes que
ofendan al Señor. Ese cine que proyecta películas desaconsejadas, una
conversación salida de tono, cuando se leen noticias en las que se informa de
alguien que asesina o secuestra, cuando te enteras de alguien que roba o engaña,
cuando pasas por delante de uno de esos sitios en los que se ofende a Dios, ¿te
acuerdas de pedir perdón por esa gente que no sabe lo que hace? ¡Jesús
perdónales porque no se dan cuenta!
Coméntale a Dios con tus palabras algo de o que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 23º. JUEVES TERCERO (18-Marzo)
Héroes anónimos. "Soy consciente, rezaba Newman, de que a pesar de mis faltas,
deseo vivir y morir para gloria de Dios. Deseo entregarme completamente a Él
como instrumento suyo para la tarea que quiera y a costa de cualquier sacrificio
personal".
Hoy puedes hacer tuya la oración de Newman, converso inglés que tanto hizo por
la Iglesia de su país: ¡Señor, aunque no valga nada, aquí estoy para hacer, por
Ti, lo que quieras!
Te copio parte de un artículo de B. Tierno y te animo a que quieras ser,
haciendo favores "normales", un héroe anónimo: "Jamás pensé que estar en
contacto con la enfermedad y el sufrimiento de los demás podría hacerme tanto
bien. Estando de camillero en Lourdes, una señora, medio ciega y sin piernas,
rezaba el rosario. Como advertí preocupación en su rostro, le pregunté qué le
apenaba. Ella me respondió: "Me entristece este pobre hombre de la camilla de al
lado". Se me hizo un nudo en la garganta y pensé, ¡Dios mío! Ella sí que está
físicamente mal y, sin embargo, no piensa en sí misma.
Esta aleccionadora experiencia me la contaba hace unos días en San Sebastián el
propio protagonista, Luis, un hombre de mediana edad que, desde hace años, junto
con su esposa, asiste como camillero voluntario a los enfermos que peregrinan a
Lourdes. Tantas personas anónimas, la mayoría donantes de sangre, como Luis, que
no desaprovechan la menor ocasión que se les presenta para ayudar según sus
posibilidades, son héroes anónimos.
Tú nos explicaste que lo que hacemos con los demás lo hacemos contigo. Por eso
trataré de ser generoso, Jesús, con los demás. En concreto estos días de
Cuaresma procuraré hacer muchos favores. Recuérdamelo, por favor, y que sepas
que los haré por amor a ti y a ellos. ¡Cada día, al menos, un buen favor!
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 24º. VIERNES TERCERO (19-Marzo)
Acción de Gracias. Como sabes, cuando comemos algo, durante un rato sigue siendo
lo que es, pero pasado un tiempo pierde su identidad y lo convertimos en
organismo de nuestro cuerpo. Por eso, después de comulgar y por un tiempo
aproximado de diez minutos, tenemos a Jesús dentro de nosotros, al mismo que
convertía el agua en vino, que sanaba a ciegos y cojos, al mismo que murió
clavado en la Cruz para perdonarnos de nuestros pecados. Por eso, ¿por qué no
aprovechas al acabar la Misa para quedarte un rato sentado hablando
tranquilamente con Él, que está físicamente dentro de ti? Es el mejor momento
para darle gracias por todo lo que te ha dado en tu vida, para pedirle por tus
familiares y amigos, para pedirle perdón por tus pecados y para pedirle que te
ayude a sacar adelante aquellas cosas que necesitas.
¡Gracias, perdón y ayúdame más!
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 25º. SÁBADO TERCERO (20-Marzo)
Saludar Sagrarios. Muchos decían a santa Teresa que les hubiese gustado vivir en
los tiempos de Jesús. Ella les respondía que no entendía bien por qué, pues poca
o ninguna diferencia había entre aquel Jesús y el Jesús que está en el Sagrario.
Dale gracias por haberse quedado. Pero dáselas con obras. Cada vez que haces una
genuflexión delante del Sagrario, que la hagas bien y diciéndole por dentro: ¡te
amo, Jesús; gracias! Que comulgues bien preparado y muchas veces, siempre que te
sea posible. Que le visites todos los días...
Si cuando realizas un viaje en coche, en metro, en autobús, te fijaras en la
cantidad de iglesias que dejas por el camino, te darías cuenta de que el Señor
está en muchos sagrarios que te pasan desapercibidos. Pero no hace falta irse de
viaje. Tenemos al Señor muy cerca de nosotros: en el oratorio del colegio, en la
iglesia que podamos tener al lado de casa...
Te recomiendo un propósito: cada vez que pases cerca de una iglesia dile al
Señor en el sagrario: ¡Jesús, sé que estás ahí!; o le puedes rezar una comunión
espiritual: Yo quisiera, Señor, recibiros, con aquella pureza, humildad y
devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y fervor de
los santos.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 26". DOMINGO CUARTO (21-Marzo)
Dolor de los pecados. ¿Qué crimen tan brutal ha cometido este hombre, que ha
tenido que pagarlo con una muerte tan horrorosa?, preguntó un mahometano a un
sacerdote refiriéndose a un crucifijo que tenía en la mesa. - Él no cometió
ningún crimen -respondió éste-; era completamente inocente.
- Pues, ¿Quién lo clavó en este madero?
- Fuimos nosotros los hombres quienes lo hicimos con nuestros pecados -exclamó
con tristeza el sacerdote.
- Ahora comprendo - añadió lleno de compasión el mahometano- por qué tienes
siempre la imagen del crucificado.
¿Has pensado alguna vez que el pecado supone volver a crucificar al Señor? El
Señor espera, una vez que nos ha redimido, que le amemos con obras. Y amar a
Dios supone también decirle muchas veces: ¡lo siento! Procura, cuando vayas a
preparar tu confesión, pedir mucho perdón a Jesús por los pecados, y también
pídele que te dé dolor por ellos, dolor de amor.
Si tienes a mano un crucifijo ahora, pue des hablar con Jesús en la Cruz
comentando esto; Jesús, que no me acostumbre a verte crucificado; cada vez que
vea un crucifijo trataré de acordarme de decirte: ¡Te amo!
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 27º. LUNES CUARTO (22-Marzo)
No aceptar un "no". "En septiembre de 1980 -cuenta la Madre Teresa de Calcuta-,
estuve en el Berlín Oriental, donde íbamos a abrir nuestra primera casa en un
país bajo gobierno comunista. Llegué de Berlín Occidental con una hermana que
debía quedarse allí para iniciar la labor. Habíamos solicitado el
correspondiente visado, pero como no nos lo habían concedido todavía, le dijeron
que sólo podría permanecer en el Berlín Oriental durante 24 horas; son muy
estrictos en eso... Así pues, nos pusimos a rezar "Acordaos" a la Virgen, y al
cabo de un rato, sonó el teléfono; no había nada que hacer: la hermana tendría
que volverse conmigo... Pero como nunca aceptamos un "no" por respuesta,
seguimos rezando y, al octavo "Acordaos", volvió a sonar el teléfono, lo cogí y
una voz dijo: "Enhorabuena. Le han concedido el visado. Puede quedarse..." Le
habían concedido un visado de seis meses, lo mismo que a otras hermanas. Al día
siguiente, regresé a Berlín Occidental, dándole gracias a la Virgen".
Madre mía, auméntame la fe y que me dé cuenta de que las cosas que son para bien
de Dios o de los demás, el "no" quiere decir "sigue rezando". Tú siempre nos
escuchas.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras.
Día 28º. MARTES CUARTO (23 de Marzo)
Apostolado. ¿Cuántos amigos has acercado a Dios este mes? ¿Y este año? ¿Y el año
pasado? ¿Y en toda tu vida?
Mucha gente se piensa que ayudar a otras personas a ser mejores cristianos es
tarea de sacerdotes y religiosos. ¡Nada más falso! Antes de subir a los cielos,
Jesús dijo que debíamos ser testigos suyos hasta los últimos confines de la
tierra. Ser testigos suyos significa hablar de Dios a nuestros amigos,
invitarles a ir a Misa para recibir al Señor, preocuparnos y ocuparnos de su
salud espiritual, animarles a ser mejores cristianos en cosas concretas,
ayudarles a confesarse con frecuencia, rezar algo con ellos, y un larguísimo
etcétera.
Puedes hablar ahora con Jesús de 3 amigos tuyos, pedirle por ellos, y ver qué
puedes hacer por ayudarles para que se acerquen a Dios.
Día 29º. MIÉRCOLES CUARTO (24 de Marzo)
Huellas en la nieve. En Logroño; un diciembre especialmente frío; la ciudad
cubierta de nieve. El beato José María tiene unos 14 años y va camino del
colegio. De pronto, algo llama poderosamente su atención: -Pero... ¿qué es eso?
¡Son huellas de pies descalzos que se alejan! ¿A quién pertenecerán?
A cierta distancia descubre un religioso carmelita descalzo que se dirige a su
convento, situado en las afueras de la ciudad.
" ¡Son suyas!, se dice José María, ¡Pobre sacerdote! ¡cuánto frío estará
pasando!"
Este hecho le remueve el corazón.
"Si ese carmelita es capaz de sacrificarse así por amor a Dios, ¿qué es lo que
yo debo hacer por Él?
Nadie se da cuenta, pero a "partir de ese momento, siente grandes deseos de
acercarse a Dios. Comienza a oír la Santa Misa y a comulgar a diario; a
confesarse más a menudo; a ofrecer todos los días sacrificios por amor a Dios y
a los demás."
Señor, y yo ¿qué deberé hacer por Ti?
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 30º. JUEVES CUARTO (25 de Marzo)
Presencia de Dios. La madre que tiene el pequeño en la cuna, trabaja arreglando
las cosas de la casa; plancha, limpia..., pero siempre está pendiente del hijo.
Esta madre tiene presencia del hijo, no lo pierde de vista.
Lo mismo que esa madre podemos hacer nosotros con el Señor. Mientras estudiamos,
mientras hacemos deporte, cuando estamos en clase, cuando vamos por la calle, a
la hora de comer, al meternos en la cama, y en todas las circunstancias en que
nos podamos encontrar, son situaciones en las que si nos empeñamos podemos
hablar con el Señor, decirle una jaculatoria, pedirle ayuda, etc...
Si no tienes concretada una jaculatoria para repetir durante el día, la Cuaresma
es buen momento para hacerlo, porque así el señor se sentirá más acompañado y
más querido. Alguna jaculatoria puede ser: ¡Jesús te amo!, ¡Señor, perdóname
porque soy un pecador! Y los días anteriores ya han salido buenas ocasiones para
decir jaculatorias: al ver un crucifijo, visitar sagrarios cuando pasas cerca de
una iglesia, al hacer un sacrificio, cuando te vienen a la cabeza excusas para
no mortificarte, cuando ves que actúas con la ley del gusto.
Puedes hacer un poco de examen para ver cómo vas en eso. Señor, yo quiero
acordarme y decirte muchas jaculatorias durante el día; recuérdamelo Tú. Y tú,
ángel de mi guarda.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 31º. VIERNES CUARTO (26 de Marzo)
Pureza. "Por defender su pureza, San Francisco de Asís se revolcó en la nieve,
San Benito se arrojó a un zarzal , San Bernardo se zambulló en un estanque
helado... Tú, ¿Qué has hecho?", escribía el beato José María.
Así huyeron de las ocasiones, y cortaron las tentaciones los santos. Tú, como
ellos, tienes tentaciones. Madre mía, que como ellos sea fuerte para no ponerme
en ocasión de pecado (no ver la tele solo, por ejemplo) y para cortar desde el
principio las tentaciones. Cuando las tenga, rezará un bendita sea tu pureza, y,
así contigo, seré más fuerte.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 32º. SÁBADO CUARTO (27 de Marzo)
¡Qué error compararse con los demás! Pedro había sido un hombre muy favorecido
por la vida. Había tenido unos padres cariñosos y una niñez feliz. Su mente era
despierta y siempre sacó buenas notas. Tuvo éxito en la vida y su posición
social era más que desahogada. Se casó con una mujer guapa, excelente ama de
casa y buena madre de familia; además adoraba a Pedro a quien consideraba el
mejor hombre del mundo... En resumen: Que tuvo una existencia feliz, en una
atmósfera tranquila, libre de tensiones y de frustraciones. Su vida, pues, había
sido irreprochable, gozando de una merecida buena reputación.
La vida de Juan había sido otra cosa. Tuvo una juventud amarga, pues sus padres
se llevaban mal, discutían constantemente y amenazaban con separarse. Fuese por
sus taras emocionales, fuese porque no era demasiado inteligente, sus notas eran
casi siempre malas. Obtuvo a duras penas un título universitario casi por
condescendencia, y luego un modesto empleo, justo para malvivir. Sin
posibilidades para ahorrar, temía siempre caer enfermo o sufrir un accidente
grave. Había vivido en un barrio modestísimo, ruidoso y poco recomendable, con
casas antiguas y apiñadas. Su mujer era apática y además gruñona. Tal vez por
eso Juan bebía demasiado, perdía los nervios con frecuencia y decía palabras
malsonantes.
Ambos eran católicos y cumplían con sus deberes religiosos. Pedro iba a Misa y
comulgaba a menudo; Juan, sólo los domingos, las fiestas de guardar y algunas
otras fiestas señaladas. Dios se los llevó casi al mismo tiempo, y los dos
comparecieron ante Él para ser juzgados. Fueron ambos al Cielo, pero el juicio
les deparó sorpresas considerables. La de Pedro consistió en que no obtuvo el
puesto que se esperaba. "Sí, fuiste bueno -le dijo Dios-, pero ¿cómo no ibas a
serlo? Apenas tuviste contrariedades ni problemas. Tus pasiones eran por
naturaleza moderadas y no tuviste en tu vida fuertes tentaciones. Has sido un
hombre virtuoso, sí, pero debías haber sido un hombre santo.
Juan, por su parte, tuvo una sorpresa todavía mayor, porque pasó por delante y
quedó situado más alto. Sin duda podías haber sido mejor -le dijo el Señor-
pero, al menos, luchaste. No te compadeciste en exceso de ti mismo y nunca
tiraste la toalla. Teniendo en cuenta tus insuficiencias y tus circunstancias,
no lo hiciste mal del todo y aprovechaste muchas de mis gracias...
Tú, ¿por quién te ves representado? El Señor nos pide que seamos santos. No te
compares con el resto de la gente pues puede sucederles lo que a Juan. Jesús,
que sólo me compare contigo y que te imite en todo.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 33º. DOMINGO QUINTO (28 de Marzo)
Perdonar siempre. Un día, la Madre Teresa de Calcuta, encontró sobre un montón
de basura una mujer moribunda que le dijo que su propio hijo la había dejado
abandonada allí. La Madre la recogió y la llevó al hogar de Kalighat. Aquella
mujer no se quejaba de su estado sino de que hubiera sido su propio hijo quien
la dejó allí. No podía perdonarle... La Madre Teresa, que quería que aquella
mujer muriese en gracia de Dios, trataba de convencerla:
¿Debe perdonar a su hijo? le decía. Es carne de su carne y sangre de su
sangre... Sin duda hizo lo que hizo en un momento de locura y ya estará
arrepentido... Pórtese como una verdadera madre y perdónelo... Si ha pedido a
Dios que le perdone sus pecados debe perdonar el que su hijo cometió con
usted. Si lo hace, Dios recompensará su generosidad con un lugar en el Cielo. La
mujer se resistía, pero la gracia terminó venciendo. -Le perdono, le perdono...
dijo por fin llorando. Poco después moría.
Dios mío, dame gracia y amor para perdonar siempre: que ningún día me acueste
guardando rencor a alguien, aunque me parezca que tengo motivos. ¡Me has
perdonado Tú a mí!
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 34º. LUNES QUINTO (29 de Marzo)
Dolor de los pecados porque pensaba en ti. "¡Qué dolor de muelas! No puedo
estudiar, ni leer, ni jugar, y ni siquiera puedo dormir ", se quejaba
desconsoladamente. Alguna vez habrás tenido dolor fuerte de algo, ¡qué
pesadilla!
Pues bien, el dolor de los pecados NO es así. Para perdonarnos en la confesión
Dios nos pide dolor, y este dolor consiste en tres cosas: 1) reconocer que se ha
pecado voluntariamente; 2) desear no haberlo hecho; 3) querer no volver a
hacerlo y, para ello, poner los medios oportunos.
Es bueno que fomentes y busques el dolor de ¡os pecados. Cristo, como Hombre que
era, padeció todos los sufrimientos de su Pasión hace muchos siglos. Pero como
Dios es eterno, no tiene tiempo: no hay para El un antes y un después. Todo está
presente ahora delante de El. Es igual el año 580 que el 1990 o el 3150.
Y en el año 30, cuando cargó con la cruz, y le atravesaron sus manos y pies con
clavos, etc., tenía presente en su cabeza divina todo lo que yo -y cualquier
otro hombre- hacemos ahora y en cualquier otro momento de la historia. Por eso
en el año 30 PENSABA EN TI, Y TU ESTABAS PRESENTE EN LA PASIÓN.
Dame, Señor, dolor de mis pecados. Dolor de amor. Lo que yo hago te afecta. Tú
pensabas en mí en tu pasión. Y cada día, en cada misa, renuevas tu pasión. Y la
renuevas pensando en mí. Gracias, y auméntame el dolor de mis pecados
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 35º. MARTES QUINTO (30 de Marzo)
¿Puedo ayudarte en algo, Dios mío? En una obra del escritor brasileño Pedro
Bloch encuentro un diálogo con un niño que me deja literalmente conmovido.
- ¿Rezas a Dios? - pregunta Bloch.
- Sí, cada noche - contesta el niño.
- ¿Y qué le pides?
- Nada. Le pregunto si puedo ayudarle en algo.
Y ahora soy yo quien me pregunto a mí mismo qué sentirá Dios al oír a este
chiquillo que no va a Él, como la mayoría de los mayores, pidiéndole dinero,
salud, amor o abrumándole de quejas, de protestas por lo mal que marcha el
mundo, y que en cambio, lo que hace es simplemente ofrecerse a echarle una mano,
si es que la necesita para algo.
Que muchos días le reces así a Dios.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con
la oración final.
Día 36º. MIÉRCOLES QUINTO (31 de Marzo)
Sé fiel en lo poco. Plinio, un escritor romano de la antigüedad, cuenta que unos
sicarios asesinaron a un hombre que tenía un perro. El perro, que se había
quedado sin amo, permaneció junto al cadáver de su amo muchos días, para impedir
que las aves de rapiña o las fieras carroñeras lo devorasen.
Habla también de otro perro de un ciudadano romano condenado a muerte, que no
quiso alejarse de la cárcel donde estaba preso su amo. Hasta después de¡
suplicio -añade- permaneció junto al cadáver, manifestando su dolor con tristes
ladridos. Y cuando el cuerpo del amo fue arrojado al Tíber, se lanzó también al
río, donde le vieron emplear todas sus fuerzas para impedir que se hundiera el
cadáver.
Es el instinto de los animales. No podemos hablar de auténtico amor. Pero da la
impresión de que hasta las criaturas irracionales nos dan lecciones, nos
exhortan a dar gracias, a amar y ser fieles a los demás.
¿Eres tú fiel en lo poco? ¿Hablas mal de alguien que no está presente? ¿Cuándo
quedas en algo, lo cumples? ¿Dices siempre la verdad, aunque sea en tonterías?
¿Engañas en el juego? Señor, que sea fiel en lo poco, que sea fiel a los demás y
a Ti.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 37º. JUEVES QUINTO (1 de abril)
Gracia. Hace unos años dos amigos que estaban haciendo vela cerca de Bakio
fueron llevados por una corriente mar adentro. Tan solo uno de ellos llevaba
chaleco salvavidas y éste preguntó a su amigo: "¿Estás en gracia?". El otro
reconoció que no, y el primero le dio su salvavidas porque él tenía a Jesús en
el alma: Si se ahogaba iría al Cielo.
¿Te das cuenta de lo importante que es estar en gracia, como este chico que se
arriesgó a morir ahogado para que su amigo pudiese vivir con Jesús en el alma?
Jesús dijo que Dios vive en el alma que está en gracia: vive conmigo ayudándome,
dándome luz para entender, fuerza para luchar y vencer, deseos buenos, amor y
comprensión, etc. Viviendo Dios en mí, Dios me da una vida nueva y distinta. Por
eso, vivir en gracia es lo más importante: porque es vivir con Dios.
Pide que tus amigos y familia vivan siempre en gracia de Dios.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 38º. VIERNES QUINTO (2 de abril)
Desanimarse es una tontería. Escucha el consejo que da el barrendero a Momo:
"Cuando barro, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima.
Te parece tan terriblemente larga que crees que nunca podrás acabar. Y entonces
te empiezas a dar prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se
hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, al final estás sin aliento. Y la
calle sigue estando por delante... Nunca se ha de pensar en toda la calle de una
vez ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente.... entonces es
divertido... de repente uno se da cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda
la calle."
Ser santo, amar mucho a Dios... cualquier meta se alcanza siempre. Consiste en
dar un paso cada día; por eso, no te desanimes nunca: haz bien hoy las pequeñas
cosas de¡ día.
¡Qué no me desanime, Señor, que es una tontería! Poco a poco, con pequeños
pocos, conseguiré hacer realidad las cosas grandes que quiero - y Tú también
quieres - en mi vida.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 39º. SÁBADO QUINTO (3 de abril)
Cámbiate por Jesús. Barrabás es un personaje del evangelio que no parece muy
importante, pero si nos fijamos, cada uno de nosotros estamos representados por
él. Cuando Barrabás iba a morir por haber matado a un soldado, Jesús apareció y
le cambiaron por él, y murió Jesús en vez de Barrabás. El Señor se cambió por
cada uno de nosotros para que no muriéramos a la vida del alma y para que
pudiéramos nacer de nuevo a la vida de la gracia después del pecado, nacer a la
vida para poder ir también al cielo. Todo lo que hizo fue para que tuviéramos la
oportunidad de amarle.
Y los hombres hemos pagado ese amor tuyo, Señor, con pecados y faltas de amor.
Jesús sabía que íbamos a pagarle así, que íbamos a serle desagradecidos, y aun
así decidió entregarse para que le amáramos.
Puedes imaginarte ahora tú, cambiándote por Jesús en la Cruz de cada día: faenas
que te hacen, enfados, cosas que no te salen, pequeñas contrariedades... y coger
así tu cruz de cada día llevándola con alegría.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 40º. DOMINGO DE RAMOS (4 de abril)
Es necesario dar Gloria a Dios. Los discípulos "trajeron la borrica y el
pollino, y pusieron sobre ellos los mantos, y encima de ellos montó Jesús. La
mayor parte de la gente desplegaban sus mantos por el camino, mientras que
otros, cortando ramas de árboles, los extendían por la calzada. La multitud que
le precedía y la que le seguía gritaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en nombre del señor! ¡Hosanna en las alturas!" (Mt 21,
7,9).
¡Cómo alaban a Dios! Alabar a una persona es decirle, ¡qué bien has hecho esto!;
o qué buen amigo eres; o alguna otra afirmación por el estilo.
Alabar significa que se reconoce algo bueno como bueno; que se valora, y que se
dice a quien lo ha hecho o a quien pertenece. Esto es un gozo para quien lo
escucha y para quien lo dice (si lo dice sinceramente, y no para sacar algún
beneficio).
Alabar a Dios es una obligación para toda criatura. Es bueno que alabes muchas
veces a Dios: que le digas lo bueno que es, que agradezcas lo bien que ha hecho
esto o aquello, la belleza del mundo, etc. Y que cuando reces el gloria, lo
hagas con esta intención.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo; como era en un principio, ahora
y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Texto del P. José Pedro Manglano Castellary
Enviado por Puelles