SI OYES LA LLAMADA DEL
ESPÍRITU
Si oyes la llamada del Espíritu, atiéndele y procura ser
santo con toda tu alma, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas.
Pero si, por debilidad humana, no consigues ser santo,
procura entonces ser perfecto con toda tu alma, con todo tu corazón y con todas
tus fuerzas.
Y si no consigues ser perfecto por causa de la vanidad
humana, procura entonces ser bueno con toda tu alma, con todo tu corazón y con
todas tus fuerzas.
Pero si tampoco consigues ser bueno por culpa de las
acechanzas del maligno, entonces procura ser razonable con toda tu alma, con
todo tu corazón y con todas tus fuerzas.
Finalmente, si no consigues ser santo, ni perfecto, ni bueno,
ni razonable por causa del peso de tus pecados, entonces procura cargar con ese
peso delante de Dios y entrega tu vida a la Divina Misericordia. Si así lo
haces, sin amargura, con humildad y jovialidad de espíritu, por causa de la
ternura de Dios, que ama a los ingratos y a los malos, entonces comenzarás a
sentir lo que es razonable, aprenderás lo que es bueno, lentamente aspirarás a
ser perfecto y, por fin, suspirarás por ser santo.
Si así lo haces, con toda tu alma, con todo tu corazón y con
todas tus fuerzas, no estarás lejos del Reino de Dios.
Enviado por Turiferario de
autor no conocido
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