EXPOSICIÓN DE NICOLAS DE
BUSSY
El pasado año tuvo lugar una exposición dedicada al insigne
escultor Nicolás de Bussy desde el mes de mayo a julio en el Palacio Almudí.
Durante ese período, me ofrecieron la posibilidad de guiar a
cualquier persona que deseara conocer el estilo y obra de este renombrado
escultor poseedor de una valiosa capacidad creativa y calidad artística; con lo
que ofertamos gratuitamente desde la Archicofradía de la Sangre las visitas
guiadas y la respuesta fue contundente.
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De este modo, con bastante frecuencia acudía a la Exposición
para atender la demanda por parte de muy diversos tipos de grupos, edades y
procedencia; y entre ellas, me llegó la petición de un grupo de buenos amigos
unidos por unos sentimientos e inquietudes similares entorno a la Semana Santa,
y es que son unos nazarenos de pro, y el interés por aprender y aportar algo
sobre todo ello, es lo que hacen habitualmente en sus reuniones de la Tertulia “
Familia Nazarena”.
Así, el caluroso domingo, 15 de Junio a las 11:45 horas, nos
citamos en el Palacio Almudí, y un surtido grupo de tertulianos junto a sus
familiares nos dispusimos a visitar la exposición ante la réplica de la Fachada
de Santa María de Elche. Durante hora y media aproximadamente fuimos comentando
todo lo referente a Bussy, vida, estilo, obra artística y anécdotas; pero lo que
más impacto produjo fue el hecho de que imágenes ya muy conocidas fueran mucho
más profundas en su representación y mensaje, al igual que la numerosa cantidad
de esculturas distribuidas por las iglesias de la ciudad que se desconocían, y
que demuestran la gran cantidad y calidad en imágenes que poseen nuestros
templos.
En definitiva, durante la visita se pudo reconocer la
importante diversidad que le avala como el gran artista que fue, con la
utilización de distintos materiales utilizados como la piedra, mármol o madera;
o la disparidad en representar desde esculturas de gran ternura como la Asunción
de la Virgen, el San Felix Cantalicio, San Pedro, o sus ángeles-niños, a plasmar
con gran acierto el patetismo y dolor en su San Francisco de Borja, La Diablesa,
o el Cristo de El Pretorio, entre otros.
De esta forma, impresionante resultó la imagen titular del
Santísimo Cristo de la Sangre, y todo lo expuesto referente a su historia e
iconografía. En esta representación, Jesucristo está crucificado sólo de las
manos soportando la cruz sobre su espalda, y los pies taladrados están
desclavados en actitud de pisar las uvas en el Lagar, mientras un ángel-niño
recoge en su cáliz la Sangre Redentora o Vino Eucarístico que brota de su
costado. También existían fotografías de la imagen antes de la Guerra Civil, y
el estado en que quedó su cuerpo cuando la recuperaron del destrozo tan vil que
sufrió. Pero lo que llamó mucho la atención fue la cédula que se encontró en el
interior del costado cuando recomponían al Cristo, y que fechada y firmada por
el propio autor el 27 de diciembre de 1693, es una fiel muestra de la intención
y devoción que dedicaba Nicolas de Bussy a sus obras, y el fin tan preciado de
intentar que nos salvásemos a través de ella mediante la oración y fe.
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Otras imágenes conocidas resultaban casi irreconocibles, ya que es muy distinto admirar por ejemplo al San Pedro de La Negación tan cercano y con lujo de detalles, o verlo en la Procesión del Miércoles Santo a esa altura e iluminado por las velas; demostrando a su vez la calidad artística del autor. De hecho, más de un tertuliano en ese momento no lo reconoció |
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O redescubrir al San Francisco de Borja, tan admirado por
todos y deleitarnos con su tan expresivo y ascético rostro, o pliegues precisos
y movimiento originados en la talla, con una anatomía delicada y elegancia en
sus manos.
Trágico y doloroso resultaban las fotos de aquellas bellas
imágenes desaparecidas en la Guerra Civil, e impactante ver la bala y cabeza
calcinada de Jesús del paso del Prendimiento de la Cofradía de la Seda que
actualmente identificamos como la del Perdón, en San Antolín.
Por otra parte, sorprendió encontrar la arriesgada elección
de la imagen de San Isidro Labrador procedente de la Iglesia de San Juan
Bautista, ya que muchos ( y yo me incluyo) la habíamos conocido como imagen de
Francisco Salzillo, y resulta ser que este hecho es muy discutible porque
realmente no está autentificado y no hay documento que lo acredite, por lo que
la doctora María del Carmen Sánchez-Rojas Fenoll tras su debido estudio la
atribuye a Bussy, y reconoce en él muchos detalles y similitudes de su estilo,
que claramente se perciben.
Por último, quisiera añadir que todo esto me recuerda
constantemente que debemos estar dispuestos a aprender, investigar, tener
criterio propio, y adaptarnos a los continuos descubrimientos que se nos
presenten para ir encontrando las respuestas a tanta información errónea o
desconocida.
Por ello, quisiera añadir la grata noticia de que se ha
editado un estudio de la última restauración del Santísimo Cristo de la Sangre
tras esta exposición, en el Centro de Restauración de Verónicas de la Comunidad
Autónoma, dónde se afirma que prácticamente todo es de Bussy, y que la cabeza
decapitada que hasta ahora se la atribuíamos al escultor y restaurador Sánchez
Lozano, resulta ser la original con ciertos retoques. Todo avanza y el saber no
ocupa lugar.
Inmaculada Alcántara Sánchez
Guía especialista del Museo Archicofradía de la Sangre y del Museo Salzillo.
(publicado en la revista de la Tertulia Nazarena de 2004)