DÍAS DE SEMANA SANTA
En los últimos meses, en los mentideros cofrades, en las
tertulias nazarenas, en los corrillos “semanasanteros” de nuestra querida ciudad
de Murcia, se ha venido corriendo como la pólvora el rumor –que muchos dicen que
es la antesala de la noticia- de la presunta incorporación, en un futuro más o
menos lejano, de nuevas Cofradías al panorama cofrade murciano.
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La respuesta refleja que suele provocar dicho rumor es la del
inmediato y tajante rechazo.
“-¿Cómo dices? ¿Que quieren sacar una procesión nueva el mismo día que sale la
mía? De eso ni hablar. Que la saquen al día siguiente, o el día anterior, pero
en mi día, que ni lo sueñen.....-“
En mi día.......................
Y yo me hago la siguiente pregunta............ ¿De quienes
son los días de Semana Santa?
Veamos: ¿Qué es lo que celebramos durante la Semana Santa? De
todos es bien sabido que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de
Jesucristo, el Hijo de Dios.
Así pues, los días de Semana Santa no son de nadie más que de Dios.
Las Cofradías, en su versión actual, nacieron –al amparo de
las directrices marcadas por el Concilio de Trento- para hacer Manifestación
Pública de Fé, llevando al pueblo, a las sencillas gentes de la época que no
sabían ni leer ni escribir, la representación plástica de la Pasión de Cristo,
mediante desfiles procesionales que escenificaban, por medio de actores,
diversos momentos de la Pasión.
Estas representaciones teatrales, con el discurrir del
tiempo, derivaron en representaciones escultóricas de mayor o menor mérito
artístico (dependiendo del maestro escultor de turno), conformando las
procesiones tal y como hoy las conocemos.
Las Cofradías en su origen, elegían un día de la Semana Santa
para sacar a la calle su procesión, como culminación a una serie de cultos
cuaresmales y actos penitenciales.
Es sabido que a lo largo del siglo XVIII, Siglo de Oro de
nuestra ciudad y su Reino, en Murcia se sacaban a la calle seis procesiones
pasionarias: la Cofradía de Servitas de Nuestra Señora de las Angustias; la
Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo; la Cofradía del
Prendimiento, del Gremio de Tejedores y Torcedores de la Seda; la Cofradía de
Nuestro Padre Jesús Nazareno; la Concordia del Santo Sepulcro y por último, la
Cofradía del Resucitado, hasta su supresión en 1.710.
Hay quien podría argumentar: “Si estas Cofradías vienen
saliendo desde tan antiguo y siempre en el mismo día, tienen todo el derecho del
mundo a considerar tal día como propio”
Nada más lejos de la realidad.
Mucha gente se sorprendería al saber que su propia Cofradía
no siempre ha procesionado en el día en que lo viene haciendo en la actualidad.
Haciendo un rápido repaso al panorama actual de la Semana
Santa murciana, nos encontraríamos con la Cofradía del Santísimo Cristo del
Perdón, que desde su fundación en 1.896 viene desfilando en la tarde-noche del
Lunes Santo, pero que, considerándose como se consideran sucesores y
descendientes de la antigua Cofradía del Prendimiento, que sacaba a la calle el
poderoso Gremio de Tejedores y Torcedores de la Seda, deberían recordar que su
día no era el Lunes Santo, sino la noche del Jueves Santo, hasta el año 1.777 en
que dejaron de salir.
El Martes Santo desfila la Cofradía del Cristo de la Salud,
pero no siempre lo hizo ese día, sino que desde su fundación en 1.957 y hasta
1.966 procesionó el Viernes de Dolores.
¿A que a todos nos parece que el Miércoles Santo es el día
“colorao” por excelencia desde que el mundo es mundo? Pues no señor, no es así.
La Cofradía de la Preciosísima Sangre de Cristo, desde su fundación en el año
1.411 sacaba su desfile penitencial y pasionario en el llamado por aquel
entonces Jueves de la Cena, y en esa tarde del Jueves Santo estuvo desfilando
hasta que, en 1.689 y después de un litigio mantenido con la Cofradía de Jesús,
disputándose entre ambas la posesión de la tarde del Jueves Santo para sacar su
desfile procesional, los “coloraos” fueron desplazados al Miércoles Santo, día
en que procesionan desde entonces.
Y lo anteriormente expuesto nos lleva a la Cofradía de
Nuestro Padre Jesús Nazareno, de cuyo día procesional, nada más lejos de la
realidad el pensar que siempre ha sido en la mañana del Viernes Santo, sino que
lo hacía en la noche del Jueves Santo. Posteriormente, por decisión real se
prohibieron las penitencias públicas y las procesiones nocturnas, por lo cual,
los Nazarenos trasladaron su procesión a la mañana del Viernes Santo.
Por último, la Cofradía de Servitas, que hoy en día saca su
procesión en la noche del Viernes Santo, antiguamente lo hacía en la tarde del
Domingo de Ramos, hasta el año 1.931 en que lo hizo por última vez, pasando al
Viernes.
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Todo lo dicho nos apunta a que no hay días para las
procesiones, ni procesiones para los días. Que todo es susceptible de cambio y
modificación, y que nadie está por encima de nadie. Que, como decía
anteriormente, los días de Semana Santa son, única y exclusivamente para honrar
a Jesucristo, y que si alguien desea honrarle haciendo como haces tú, nadie en
absoluto tiene la más mínima potestad de privarle de ello.
Obviamente, las Cofradías que procesionan desde más o menos
antiguo en un día determinado tienen derechos adquiridos, que cualquier
hipotética nueva Cofradía que aspire a incorporarse al panorama cofrade tiene
que respetar.
Me refiero concretamente a derechos de horario, derechos de
itinerario, etc. Nadie tiene derecho a interferir en el recorrido procesional de
ninguna Cofradía, llámese como se llame. El itinerario de la Cofradía más
antigua ha de encontrarse despejado con la suficiente anterioridad a su
desfilar.
La realidad patente es que todos somos nazarenos, todos somos
cofrades, todos somos cristianos, todos llevamos a Jesús, o a su Santa Madre
sobre los hombros o cargamos cruces o alumbramos el camino de Dios por las
calles de Murcia.
Prohibir “porque sí” a los demás hacer lo mismo que tú haces
¿es de ser buen nazareno? ¿es de ser buen cristiano?
Como dijo Jesús “Si he hecho mal, demuéstrame en qué.... pero
si no hice mal, ¿por qué me pegas?”
Si no te estoy haciendo mal, ¿por qué me pones trabas,
problemas y hablas mal de mí?
No le neguemos el pan y la sal a nadie “porque sí, porque
primero estaba yo y tú no vas a venir a echarme de mi sitio”.
Nadie quiere echar a nadie de ningún sitio. Los que aspiran a
llegar ahora, lo hacen con la misma ilusión y las mismas ganas de hacer
Manifestación Pública de Fe, de llevar la Palabra de Dios a hombros por las
calles de Murcia que tú tenías cuando llegaste.
De ser buenos cristianos es compartir, y lo que hoy reciba de
ti, mañana otros lo pueden recibir de mí.
Y piensa, siempre piensa, que las cosas no siempre han sido
como lo son hoy. Recuerda que para ti también hubo una primera vez.
Publicado en Tertulia Nazarena año 2005
JUAN MANUEL NORTES GONZÁLEZ
Nazarenocolorao