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| Composición realizada por nuestra forista ternura_colora |
HOMENAJE DEL FORO A:
D. JUAN PEDRO HERNÁNDEZ GONZÁLEZ
PRESIDENTE QUE FUE DEL REAL Y MUY ILUSTRE CABILDO SUPERIOR DE COFRADÍAS DE MURCIA Y DE LA REAL ILUSTRE Y MUY NOBLE COFRADÍA DEL STMO. CRISTO DEL PERDÓN
Son muchas las muestras de condolencia que se han expresado en el foro, Juan Pedro, además de todo, era forista, y en el foro hemos sentido por partida doble su pérdida. Con este homenaje queremos que queden para el recuerdo algunas de las muestras más sentidas.
Hay dolores que no tienen
consuelo.
Hay penas que se clavan como astillas en el alma.
Hay personas que, no por azares de la vida, sino por estricto designio divino,
se convierten en compañeros de viaje durante una etapa de nuestras vidas, y
quiere, no la fortuna, sino la divina providencia, convertirlos en AMIGOS, en
MAESTROS, en luz y guía de nuestro propio caminar.
Hoy he perdido a mi AMIGO, hoy he perdido a un MAESTRO, hoy he perdido un faro
certero en muchos momentos de mi vida..., lo siento, pero hoy no tengo consuelo.
Gracias Juan Pedro por haber sido en mi vida más de veinte años, gracias por
haber sido mi maestro y mi amigo.
Por todo lo vivido, por todo lo compartido, por todo lo hablado y por todo lo
callado, GRACIAS por haber existido.
Tendré que buscarte donde no puedo verte, aprender a escucharte donde vive el
silencio... Lo siento Juan Pedro, pero hoy no tengo consuelo...
escrito en el foro por
Nucho
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Podemos escuchar su voz en la entrevista del programa
SERCOFRADES y en el especial de la cadena Ser por el traslado del Cristo de la
Sangre
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“Nadie puede explicarnos el
dolor, su ilimitado alcance ni sus profundidades enigmáticas. Nadie nos puede
describir el vacío que deja en el mismo centro de nuestro ser, ese vacío que
nada lo llena”.
En este párrafo, tal vez, se concentre mi estado de ánimo. En cualquier forma
que sea, la muerte de un ser querido nos sacude y nos llena de una sensación de
que todo se ha acabado, para lo cual nadie está realmente preparado.
Solo me consuela pensar, que durante un año y medio he podido disfrutar
trabajando a su lado en la Cofradía del Perdón, y me consuela que “lo que una
vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se
convierte en parte de nosotros mismos”.
“El Dios en quien creo no nos manda el problema, sino que nos manda la fuerza
para sobrellevar el problema”.
El Padre siempre misericordioso, el Dios del que viene todo consuelo, el que nos
conforta en todas nuestras aflicciones.
2 Corintios 1:3,4
Pero los que esperan en Yavé sentirán que se les renuevan sus fuerzas,
y que les crecen alas como de águilas.
Isaías 40:31
Escrito en el foro por Arrobdas_perdon
Con el permiso de D. Antonio González Barnés (Nazareno del
Año 1995 y Pregonero de la Semana Santa de Murcia 2003; además de concejal del
Ayuntamiento), reproducimos el artículo que con el título de "La puerta del
cielo", publica el periódico "La Opinión":
"No me habéis elegido vosotros a mí sino he sido yo quien os he elegido a
vosotros y os he puesto para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto
permanezca" (Juan, 15,16)"
Ayer fue día de fiesta en el cielo. Junto al Cristo del
Perdón, Pepe Carmona, Jaime Campmany, Ramón Sánchez-Parra, el cura Juan, Pepe
López (Pepe, "El Nazareno"), Juanito Hernández... esperaban la llegada de Juan
Pedro.
El maestro de periodistas comentaba con Carmona cómo la
casualidad ha querido que se produjera el reencuentro en menos de un año, a lo
que asentía el más joven de todos ellos, Juanito, que inició el viaje junto al
Padre Eterno poco antes de la Semana Santa de este año. Mi amigo Ramón, feliz
por abrazar al presidente del Cabildo, esbozaba su peculiar sonrisa.
Ángeles y querubines revoloteaban alrededor de Nuestra Señora
de la Soledad, de cuyos pies brotan las rosas que abrazan el madero de su hijo
del Perdón.
No faltaba nadie. Allí estaban la mujer Verónica, María
Magdalena, Juan el discípulo amado... todos los que el Lunes Santo murciano
salen desde San Antolín al amparo de tonos magenta mostrando la pasión de
Cristo.
Tímido, abrumado, indeciso, sobrecogido... llegó Juan Pedro a
las puertas del cielo.
"Deja Pedro -dijo Jesús del Perdón- que sea yo quien se las
abra". Y así fue, el mismo señor de San Antolín descolgó uno de sus brazos de la
cruz y le tendió la mano a Juan Pedro Hernández.
Cuentan las crónicas celestiales que la Virgen de la Soledad
le sonrió, mientras sonaban fanfarrias y trompetas de gloria y sus entrañables
amigos nazarenos lo abrazaban.
Aquí, en esta Murcia que empieza a oler a otoño, notamos ya
la ausencia del buen amigo, gran nazareno y mejor persona. Sólo nos cabe el
consuelo de tener a nuestro lado a Mari Carmen y a sus hijos, porque estando a
su lado tenemos un trozo de ese fruto que decía Juan y que Juan Pedro ha dejado.
Ayer, a mi no sólo se me ha muerto un amigo, sino la persona
cabal, honesta, sincera, íntegra... con la que he compartido la fe y el amor a
nuestra Semana Santa.
"Antonio -me dijo hace un par de años- te ha llegado tu
momento. Pregona nuestra Semana Santa desde tu sentimiento nazareno, que es el
mío".
Sólo le leí el pregón a Juan Pedro Hernández antes de
pronunciarlo en la Catedral de Murcia; a nadie más. Su opinión era la única que
me valía, como otras muchas cosas que sobre nuestras procesiones y cofradías le
consulté y proyectamos conjuntamente. ¡Cuánto voy a notar tu ausencia!
Él que te puso, Él te ha elegido ya a su lado querido amigo,
y eso es lo único que me reconforta.
Juan Pedro Hernández, una figura
irrepetible
(Alberto Castillo. Periodista y Nazareno del Año 2004)
Con permiso del autor
ponemos el artículo aparecido hoy en el Diario El Faro de nuestra capital.
Es muy difícil. Es imposible, en este caso concreto, llevar
al papel los sentimientos. Trasladar lo que ha significado en nuestra Murcia la
persona de Juan Pedro Hernández González. Y muchísimo menos lo que él fue para
mí. Juan Pedro Hernández, presidente del Cabildo Superior de Cofradías
Pasionarias y de la del Perdón, ha sido una figura irrepetible. El mundo
nazareno y Murcia en general contarán siempre con el antes y el después del
trabajo de este infatigable caballero y hombre de bien que ayer, muy de mañana,
se marchó calladamente. Como él siempre hizo las cosas. Jamás buscó un
reconocimiento público. Nunca pretendió los aplausos de nadie. Siempre quiso
servir antes que ser servido. Juan Pedro tenía muchos amores: su inseparable
Mari Carmen (mejor mujer imposible. Ejemplar mujer) sus hijos, sus nietos, su
hermano Alfredo y por encima de todo y de todos su Cristo del Perdón. Sus
orígenes en la murciana calle de Sagasta, hace ahora 70 años, estuvieron ligados
a la cofradía magenta. Desde su juventud tomó parte activa en la misma y
desempeñó diversos cargos directivos hasta que hace veinte años, en 1985, fue
nombrado presidente de la misma. El Cristo del Perdón, la imponente figura del
crucificado, siempre ha estado presente en la vida de este gran caballero
cristiano. A Él dedicó sus alegrías y sus penas. A Él consagró minuto a minuto
el calvario de esa enfermedad traicionera que una grisácea mañana del octubre
murciano le segó la vida para siempre. No ha pasado un solo día en su vida, a
excepción de los que estuvo ingresado en la Ciudad Sanitaria, que no visitara al
Señor de San Antolín. Incluso, ya muy enfermo, vistió la túnica penitencial el
pasado lunes santo. Tanto es así que, al día siguiente, fue ingresado por la
puerta de urgencias. Eso sí, después de haber devuelto al camarín de la
parroquial a su Cristo del Perdón. Desde 1997, un 15 de mayo, ocupaba el cargo
de Presidente del Real Cabildo Superior. Su trabajo en el ente agrupacional
nazareno ha sido impecable. De los que dejan huella. De los que no se olvidaran
fácilmente. En el camino se han quedado proyectos y trabajos. A uno de ellos le
estábamos dando forma estos días. Hablé con él la pasada semana sobre todo esto.
Ese proyecto se ha quedado en el camino y, para decir la verdad, no tengo hoy
por hoy muchas ilusiones para llevarlo a feliz término. Se lo debo a su memoria,
soy consciente de esto, pero no se como ni cuando volveré a coger aquellos
apuntes del proyecto nazareno que quería dejar concluido antes de abandonar su
cargo, cosa que pensaba hacer tras la próxima Semana Santa. Nada mas conocerse
la noticia, mi gran amiga Elena Alemán, ejemplar cofrade magenta y colaboradora
estrecha de Juan Pedro, me llamaba por teléfono y ambos lloramos la pérdida
irreparable del amigo. Minutos después a mi móvil llegaba el siguiente mensaje:
“Nada hay tan satisfactorio como gozar de los acontecimientos saludables que la
vida nos ofrece y pone en nuestras manos”. Es una frase de su Pregón de la Feria
de Murcia 2004 que mi entrañable amigo Javier Meseguer, miembro de la Junta de
Gobierno del Perdón, me mandaba a modo de consuelo y recordatorio fiel del
pensamiento de Juan Pedro Hernández. Descanse en paz el hermano, el amigo, el
compañero de viaje nazareno con la confianza puesta en Cristo Resucitado que,
sin duda, lo habrá llevado a su lado pues, aquí en la tierra, siempre estuvo
junto a Él. Y los que nos hemos quedado huérfanos de su presencia recordemos una
estrofa del canto ‘La muerte no es el final’ de Gabarain cuando dice:………. Cuando
el adiós dolorido busca en la fe su esperanza. En tu palabra confiamos con la
certeza que Tu, le hayas devuelto la vida, lo hayas llevado a la luz. ¡Hasta
siempre hermano!
IN MEMORIAM
Ha muerto un nazareno ejemplar
"Tras una grave dolencia, falleció ayer, a las nueve de la
mañana, en su domicilio, Juan Pedro Hernández González, presidente de la Real y
Muy Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón y también presidente del
Real Cabildo Superior de Cofradías Pasionarias de Murcia.
Juan Pedro Hernández no sólo fue, además de ilustre abogado,
murciano hasta la médula, un nazareno ejemplar, con una brillante y muy positiva
actuación en la Cofradía de los magenta, la de San Antolín, así como al frente
del Cabildo Superior de Cofradías, cuya labor no ha sido menos brillante y
enriquecedora de la más alta institución nazarena de la capital.
Juan Pedro era un hombre cordial, amable, caballeroso y
simpático; excelente amigo y, por encima de todo esto, que no es poco, un gran
cristiano, un hombre que vivió las normas de la Santa Iglesia Católica
Apostólica y Romana. Su labor eucarística, su dedicación a los cursillos
prematrimoniales y otras actividades apostólicas, le hicieron gozar de la
confianza de la Iglesia, del respeto de las gentes, pero, también, del cariño y
la admiración de todos los murcianos.
No sé si sus restos mortales vestirán la túnica magenta, pero
estoy seguro de que su alma sí la vestirá por toda una feliz eternidad. En estos
momentos de ausencia suya, en lo terrenal, en estos momentos en que su muerte
nos llena de tristeza y de luto, Juan Pedro Hernández estará abrazado a los pies
de su bendito y Santísimo Cristo del Perdón, que no habrá tenido que hacer
esfuerzo alguno para otorgárselo, de sus escasos pecados, aunque, eso sí, le
habrá hecho depositario de un amplio legado de perdones para todos los nazarenos
murcianos que por nuestras faltas, lo hayamos de merecer.
Allá, en las alturas, se escucha la emocionante melodía y
compás de la marcha pasionaria, Santísimo Cristo del Perdón, del maestro Gómez
Zarzuela, y numerosos nazarenos del Perdón saldrán a recibirle, para expresar su
profundo agradecimiento por su ejemplo que les ha ayudado a su salvación.
Me permito sugerir, al Real Cabildo Superior de Cofradías
Pasionarias, a Tertulia Nazarena y a la Asociación de Nazarenos Murcianos, la
concesión de un premio especial, el de Nazareno Ejemplar, a Juan Pedro Hernández
que, en plena gravedad de su enfermedad, leucemia, tras una transfusión de
sangre, vistió su túnica y salió a presidir la procesión del Perdón, el último
Lunes Santo".
Artículo escrito por D. Carlos Valcárcel Mavor (Nazareno de vocación y oficio,
como figura en el periódico) y publicado por "La Opinión" el 18 de octubre de
2005.